Un espacio dónde crecer como esposos y padres, buscando la felicidad en pareja y en familia junto a nuestros hijos, Don de Dios. Oremos diciendo "Señor Padre Celestial haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor". Juan Pablo II
jueves, 20 de octubre de 2011
Ser padres
martes, 18 de octubre de 2011
Un(a) buen(a) samaritano(a)… siempre
sábado, 15 de octubre de 2011
Criando hijos delincuentes
lunes, 30 de mayo de 2011
Papá… siempre te veo
Hermoso video que nos habla de aquel espectador que sigue nuestros pasos, ve nuestras acciones, contempla nuestras alegrías o enojos.
Ayer domingo 29 de mayo participaba con los otros padres de familia de la clase de mi hija en el colegio María Auxiliadora de la jornada de fin del programa de escuela de padres preparados por las hermanas salesianas con el apoyo de laicos comprometidos. Esta vez me tocó ser dirigido, escuchando y viviendo la propuesta para el crecimiento de nuestra relación de pareja y padres, teniendo entre los temas del compartir este que quizá es el que debamos tener más en cuenta… ejemplo de nuestros hijos… luz en su camino… piedra que edifica su propia vida…
Desde que sus ojitos se abren muy temprano hasta que se cierran de cansados por la noche, nosotros los padres – papá y mamá – somos observados, analizados, estudiados. Saben cuando estamos tristes o alegres, con problemas del trabajo, enojados… y tanto nos conocen que ya saben cómo actuar en casa para no hacernos enojar más, si fuera el caso.
Vivamos en el mensaje del video una nueva forma de ser mejores papás que comparten sin medida los momentos y gozos de nuestros hijos. Ellos serán al final el reflejo de lo que somos – otro mensaje de la jornada de ayer con mis papás compañeros.
Disfruten de este maravilloso video…
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
miércoles, 25 de mayo de 2011
Después de un tiempo… otra vez
Empiezo agradeciendo a todos aquellos esposos y padres que en este tiempo de desierto – personal - visitaron y visitan este espacio de evangelización familiar, un recurso para la reflexión, apoyo, formación, sobre todo, de empuje a reafirmar una vez más nuestra vocación de pareja, de padres y de cristianos, en mi caso, católico cristiano – el orden no afecta en nada el fin.
Han sido unos meses de silencio pero a la vez un tiempo de gracia. Un tiempo de reflexión obligada y un momento para ver después de la tormenta. La Iglesia, mi Iglesia sufría por el pecado de sus hijos, horrores que salían a la luz y que afectaba la fe de muchos.
Cómo poder hablar del amor si no se vive el amor. Cómo poder hablar de la felicidad interior y comunitaria si todo era denuncias y verdades que removían la paz interior de muchos. Cómo llevar el mensaje de Jesús si la tormenta no se detiene, en el mundo y sobre todo en el corazón.
Hoy las cosas se ven más claras. La Iglesia, con sus pecados a cuestas, sigue siendo ese cuerpo de Cristo que sigue obrando en todo lugar con obreros santos que dan incluso la vida por llevar al hombre a la santidad – entiéndase ésta como la felicidad que Dios nos propone tantas veces a través de aquellas alianzas contadas en la Biblia o en la tradición de la Iglesia.
Este tiempo de silencio ha despertado otra vez esa necesidad de decirte que no tengamos miedo de decir que somos iglesia y creemos en esta fe que nos llena el alma y agranda el corazón. Sigamos en este camino – estrecho según la parábola – pero pleno de vida, resonando en nuestra mente aquellas palabras del apostos Pablo cuando nos habla de la gracia y el pecado – tarea para todos –.
Recordar la visita del Papa Benedicto XVI a Inglaterra hincha el corazón, remueve vocaciones, limpia el camino… renueva la fe que nuestros padres nos legaron. Somos la familia que Cristo quiso ayer, hoy y siempre. ¡aprovechemos la ola!.
Navegando en la “nube” encontré este maravilloso texto que quiero compartir ahora con todos ustedes. Simplemente léelo, disfrútalo, compártelo, hazlo tuyo como en su momento lo hice en mi silencio. Sigue el enlace aquí.
Y por qué no aprovechar de lo que “otros” también proponen. Este video motivador para nosotros y los que por muchas razones dejaron de ser parte de “nosotros”…
Que el Señor los bendiga y los guarde…
sábado, 11 de septiembre de 2010
La caperucita roja y el juicio de los niños
Nuestros hijos van creciendo no sólo en estatura sino también en juicio y reflexión. Llegará el día que ellos nos dirán cuán buenos padres fuimos y si nuestro “amor” por ellos fue la base de su formación. Reflexión de Alfonso Aguiló desde www.fluvium.org.
Leí no hace mucho un comentario interesante sobre el cuento de Caperucita Roja. Venía a decir que los niños de ahora reaccionan de forma distinta cuando escuchan la narración de aquel viejo cuento o cuando lo presencian en el guiñol.
Los niños de hoy piensan que la familia de Caperucita Roja no era nada ejemplar. Una madre que tiene a la suya, con tantos años, viviendo a muchas leguas de su casa es, para empezar, una mujer poco cariñosa. Una madre que permite que su hija, en este caso, Caperucita, se adentre sola en el bosque para llevar a la abuelita abandonada una cesta con un surtido de productos caseros es una madre egoísta y poco responsable. De haber tenido algo más de sentido común, habría acompañado a su hija en tan larga y arriesgada travesía. El lobo feroz hace lo que tiene que hacer. Recibe la información, se adelanta a Caperucita, se come a la abuela, que vive sola porque su hija no la quiere tener en casa, se viste con el camisón de la abuela, se ajusta su redecilla en la cabeza y se mete en la cama en espera de esa tontita que le ha dado todas las pistas. Y llega Caperucita y no reconoce a su abuela, y se cree que el lobo es la abuelita, lo que demuestra lo tonta que era la niña y lo poco que visitaba a su abuelita. Y el lobo se la come, porque se lo tiene merecido. Por eso, cuando el lobo se zampa a Caperucita, los niños de hoy aplauden a rabiar, hasta el punto que en los guiñoles suelen eliminar del cuento la figura del cazador que salva a ambas, porque no resultaría nada popular.
Se ve que a los niños de ahora les mueve poco el ternurismo o la moralina, y esperan, sobre todo, coherencia y sensatez. Los niños de hoy no perdonan a la fresca de la madre de Caperucita lo mal que se portaba con la abuela, porque a una madre no se la tiene enferma y sola en el bosque. Y tampoco perdonan el despiste de Caperucita, incapaz de distinguir entre una abuela y un lobo metido en la cama con el camisón y la redecilla de la abuelita.
Juzgarán a sus padres
Todo niño es, en principio, un poco psicólogo, que juzga a sus padres, y, en general, a todos los mayores. Los estudia y tantea sin cesar, y pronto determina cuáles son los límites de su poder y su libertad. Usa a este efecto todas sus pequeñas armas, principalmente, las lágrimas o los enfados. Una criatura de seis meses, por ejemplo, sabe ya leer en el rostro de su padre o de su madre para discernir lo que debe hacer o no, su aprobación o su desaprobación. Y, cuanto más se mima al niño, más indefenso se le deja, como hacía aquella mujer que dejaba a su madre en mitad del bosque y enviaba a su hija sola a visitarla.
Con el paso del tiempo, los hijos juzgarán con dureza el abandono que supone haberles mimado. Se dolerán de ese empeño en haberles ahorrado todo sacrificio, de haberles evitado tantas oportunidades de robustecer su voluntad. Por eso es tan importante no confundir lo que es objeto de nuestro cariño con lo que puede ser nuestra perdición. Los padres que, por amor ciego, por comodidad o por ingenuidad, han procurado satisfacer siempre los caprichos de sus hijos, pronto se encuentran con que no pueden con el caballo que no fue domado cuando era potro. Y lo peor es que entonces los hijos tienen ya edad para advertir el daño que les han hecho sus padres con tanta condescendencia.
Por fortuna, también saben valorar que se les haya educado en el esfuerzo y la exigencia personal, y lo agradecen a sus padres como un gran tesoro que les han legado.
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¿Eres un padre mimador o muy mimador?. Ten cuidado, tenemos tiempo de definir nuestro rol en el amor.
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
sábado, 4 de septiembre de 2010
el amor lo puede todo
¡Si tan sólo comprendiéramos que el amor es la fuerza que cambia todo y a todos!.Hoy compartía con un grupo de papás cuyas hijas se preparan para recibir por primera vez el sacramento de la Eucaristía este mensaje. Con amor todo puede cambiar en nuestras vidas. Reconocer nuestras debilidades para mejorar es parte de la vida del cristiano, más aún cuando son parte de aquella experiencia de la Primera Comunión de sus hijas.
Comprendieron también que no son meros espectadores del rito y la liturgia. El recibir a Cristo es configurar nuestra vida al camino de la felicidad. El amor se refleja en nuestros actos, actitudes y acciones. Entonces compartir la dicha de sus hijas es también reconocer que debemos ser mejores cada días más, mejores como seres humanos, como esposos, como padres, amigos y compañeros.
Estar en Cristo es saber que tenemos que proclamarlo, no sólo de boca, sino sobre todo con nuestros actos. Ser mejor en casa, reforzando la relación de esposos y de padres. Comprendamos que el motor y motivo de nuestra vida es Jesús que es el amor en plenitud. Dios es amor se nos recuerda en cada momento. ¿Qué falta entonces en nuestra vida para lograr ser imagen del amor de Dios entre los que más queremos?.
Hoy entendemos que son estos momentos oportunidades que Dios nos ofrece para darnos cuenta de cómo vamos en la vida y que con el amor de Dios podemos llevarla a la perfección que se refleja en la felicidad de todos. Hoy somos ejemplo de nuestros hijos, qué clase de ejemplo debemos preguntarnos en todo momento. Ellos van creciendo en la fe, cómo está nuestra fe. Ellos son conscientes cada día de lo que pasa en casa y en el mundo que nos rodea. Cuán conscientes somos como esposos y padres, como ciudadanos.
Llevar a Jesús desde hoy es el reto que se han hecho, es configurar nuestra vida a ser ese ejemplo de crecimiento y refuerzo de nuestra fe, ejemplo de paz y alegría, ejemplo de amor. Este corto animado que compartimos en la jornada nos habla del amor según San Pablo, lo más resaltante, que todo cambio es a través del amor. Este grupo de papás dijo SI SE PUEDE. ¿Te animas tú también?.
La canción, no hay paredes, de Jesús Adrian Romero es un mensaje sobre el compromiso de quien desea proclamar el amor de Dios, en todo momento, en todo lugar.
Que el Señor los Bendiga y los guarde...
martes, 24 de agosto de 2010
La Escuela para Padres
Interesante post compartido del Portal Encuentra, dándonos la razón de la necesidad que los padres estemos formados cada día como padres comprometidos con la felicidad de nuestros hijos. Autora: María U. de Gonzales.
"Nadie nace sabiendo ser padres". Esta realidad no ha de convertirse en un justificante, para evadir la responsabilidad de prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.
Más de una vez hemos escuchado la siguiente información: "nadie nace sabiendo ser padres". Esto es una realidad, pero solo en parte y no ha de convertirse en justificante para evadir nuestra responsabilidad; ha de ser punto de partida para prepararnos cada día mejor como seres humanos y progenitores.
La primera e indudable responsabilidad de traer al mundo a un hijo, es la de procurar formar personas íntegras e independientes a través de la educación, presencia y cariño de los padres. Ciertamente no es trabajo fácil y la desinformación llega a ser en muchos de los casos nuestro principal obstáculo. No basta con buenas intenciones o con la intuición con que hemos sido dotados gratuitamente para sacar hoy en día adelante moralmente hablando a una familia.
Son demasiadas las influencias de un ambiente negativo que hay que contrarrestar para convertirlas en herramientas de aprendizaje y crecimiento en libertad, voluntad e inteligencia que nos ayuden a luchar hacia un mismo frente: el de la dignidad de la persona humana.
Muchos nos preguntamos por qué hemos de prepararnos para ser padre o madre, si maternidad y paternidad son realidades naturales que como tales han de irse dando; es decir, naturalmente.
Hoy por hoy vivimos en una sociedad que influye directamente en nosotros y en nuestras familias. Ya no se desenvuelve la vida en hogares cerrados a sus miembros y a una pequeña comunidad vecina. La diversidad de criterios, valores, etc., cada día es más grande gracias a los medios de comunicación y entretenimiento. Intentar cerrarse al mundo, es tomar una medida irracional; pretender abrirse totalmente a él, es quedar totalmente desprotegido y vulnerable.
Los padres no hemos de sentirnos inseguros y solos en nuestra tarea educativa. Ejemplo y guía alimentados por el amor que les tenemos a nuestros hijos, son la mejor educación que les podemos ofrecer. Sin embargo, algunas veces el sentirnos incapaces nos motiva a delegar nuestra responsabilidad educativa a la escuela o centro educativo al que asisten los niños.
Papás del Colegio Ntra. Sra. de Lourdes de Arequipa
Uno de los principales objetivos de la paternidad responsable, es la de guiar y educar con autoridad y cariño a nuestros hijos, buscando que lleguen a convertirse en adultos autosuficientes, libres y responsables. Este objetivo determinará el cómo se les guiará y educará en el camino hacia su desarrollo y madurez. Para alcanzar este fin no hay como la prevención, la cual se logrará al prepararnos como padres, buscando los fundamentos y las bases para formar personas aptas que irán asumiendo su propio presente sin que los acontecimientos los tomen por sorpresa o desprotegidos.
Si nuestros hijos además de recibir una educación profesional son personas humanamente preparadas, raramente serán víctimas de las circunstancias, pues tendrán la fuerza y los conocimientos para tomar la vida entre sus manos, constituyéndose verdaderamente en dueños y señores de su propio destino.
Como padres y primeros educadores debemos prepararnos para:
- Proporcionar a nuestros hijos la educación que merecen; aquella que reconoce la dignidad de todo ser humano, tratándole como tal y enseñándole a vivir conforme a su propia naturaleza racional y espiritual. Es precisamente el hogar, primera escuela de vida y formación para la persona, donde se han de adquirir sólidos cimientos sobre los cuales la persona ha de ir consolidando la propia libertad que servirá de guía para formar su personalidad y carácter.
- Hogar y escuela es donde el niño pasa la mayor parte de su día. Es aquí donde principalmente aprenderá patrones de conducta, normas y valores que guiarán su vida. Por esto es sumamente importante que entre los padres y el centro educativo brinden un mismo marco de referencia evitando en lo posible criterios encontrados en valores fundamentales que puedan hacer sentir al niño desorientado o en el peor de los casos manipulado o engañado.
- Promover actividades que fortalezcan los lazos familiares y favorezcan la comunicación entre las diferentes generaciones dentro del hogar. Contrarrestar el ambiente negativo que irremediablemente dificulta la tarea educativa. Un ejemplo representativo de ello son los medios de comunicación y entretenimiento que en ciertos casos a través de la televisión, revistas, videos, etc., promueven propaganda que ridiculiza cualquier tipo de autoridad, así como los valores morales que ellos inculquen.
- Los padres debemos pues ser guías, maestros y amigos durante toda la vida de nuestros hijos, pero principalmente durante los primeros años de su desarrollo, crecimiento y aprendizaje a través de los cuales toda vivencia positiva o negativa marcarán definitivamente la forma cómo, ahora en su presente y posteriormente en el futuro, verán y afrontarán su vida.
Son consejos que pueden ser valederas en la medida que ese compromiso sea verdadero y ganado por el esfuerzo.
Que el Señor los Bendiga y los Guarde…
Luis Antonio