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martes, 10 de noviembre de 2009

Belleza y espiritualidad del amor conyugal

Este artículo lo transcribo tal cual para su deleite espiritual en nuestra dimensión conyugal…

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Una inédita y excepcional Regla para los esposos escrita por el cardenal Karol Wojtyla, descubierta recientemente

Por Gilberto Hernández García

Vivir en la pareja el verdadero camino de la santidad. Esta es la regla de vida de Juan Pablo II para los esposos, que recientemente ha sido presentada en la Pontificia Universidad Lateranense. «Belleza y espiritualidad del amor conyugal» es el volumen que reúne tres textos inéditos del entonces cardenal polaco Karol Wojtyla sobre la espiritualidad familiar.

Se trata de un excepcional texto que el futuro Papa tituló «Regla para el grupo de parejas de esposos Humanae Vitae», y fue encontrado por un alumno polaco del Pontificio Instituto Juan Pablo II, en el archivo de la arquidiócesis de Cracovia.
La Regla para los esposos, tanto como la iniciativa de los grupos Humanae Vitae, nacieron a finales de los años sesenta inspirados en la célebre encíclica de Pablo VI, y constituye una idea original y sin precedente en la Polonia comunista de aquellos años, nacida de la experiencia y de la amistad con los jóvenes estudiantes universitarios de Srodowisko, «El ambiente», el grupo en el que nació la pastoral familiar y la espiritualidad del amor conyugal del futuro Papa Juan Pablo II.

esposos El texto no sólo revela el mismo sentir de estos dos grandes pastores de la Iglesia católica, sino también comporta una extraordinaria actualidad. El futuro Papa sostiene la convicción de que el matrimonio cristiano puede realizarse solamente como experiencia de una sociedad distinta de la común. Hay una preocupación profética por la crisis de los valores, que marca el destino de la sociedad occidental y de sus modelos.

El cardenal Karol Wojtyla explica que la santificación de la pareja se refiere a todas las dimensiones de la vida, a lo ordinario, a las cosas de cada día, que van de la mañana hasta la noche. Por eso la teología del sacramento del matrimonio no es un conjunto de cosas: como el deber, las prohibiciones, las devociones... sino vivir todo eso con fe.

La Regla del Papa polaco se dirige no a los cónyuges como personas individuales sino como pareja;  exhorta a las parejas a reunirse en grupos dedicados a reelaborar el modelo de vida conyugal y familiar para descubrir y vivir el profundo significado  espiritual que ella entraña.

En suma, de la Regla para los esposos emergen tres puntos fundamentales: el amor siempre necesita una regla porque no es únicamente un sentimiento sino la libre donación de sí mismos que entra en el ámbito de la responsabilidad; en segundo lugar, la regla solo puede vivirse en dirección hacia lo ideal y por lo tanto en la perspectiva de una espiritualidad; y, por último, se puede tender hacia la espiritualidad y vivir la Regla sólo si existe un ámbito de comunidad que acompañe a la familia creando una «familia de familias».

Camino hecho «a dos»

Según los estudiosos de la obra de Juan Pablo II, el pontífice escribía que en aquellos años, para él, lo más importante eran las cuestiones que los jóvenes se planteaban sobre cómo vivir, cómo afrontar y resolver los problemas relativos al amor y al matrimonio. Esas dudas le indicaron un camino también a él.

La fuente para el cardenal Wojtyla fue siempre la experiencia que une la dimensión del encuentro personal, la historia, la cultura, la oración y la mística. Gracias a esta experiencia reconocía a la Trinidad en el camino del hombre y la mujer; y en el sacramento de su amor descubría a Cristo esposo y a la Iglesia esposa. Esta es la idea de fondo de su espiritualidad del amor conyugal: El camino de la pareja es un camino hecho «a dos», en una comunión que encarna el amor esponsal de Dios.

Przemyslaw Kwiatkowski, candidato a doctor por el Pontificio Instituto Juan Pablo II y quien encontró el texto inédito del cardenal Wojtyla, en entrevista con Radio Vaticano habla sobre «el corazón» de la Regla de los esposos:

«El entonces cardenal Wojtyla, de modo valiente, dice sí a la verdad de la encíclica Humanae Vitae, y la dice de manera muy concreta, proponiendo un modo de vida: un grupo de parejas de esposos que vivan esta espiritualidad.

«El texto habla de la espiritualidad conyugal, es decir de la vida espiritual, experimentada de modo muy particular en la vida de pareja. Esta espiritualidad tiene que vivirse por ambos esposos, no solamente por parte de la mujer o del marido. Más aún, esta espiritualidad no tiene que encerrarse en la relación esposo-esposa, sino que se tiene que extender a un grupo de parejas que viven juntas, oran en conjunto y en conjunto quieren también hacer apostolado».

Madurada en la cura de almas, del párroco y del obispo, esta Regla del cardenal  Wojtyla proyecta sobre el tormentoso horizonte de la sociedad secularizada y multirreligiosa del tercer milenio la imagen del cristianismo, que en el matrimonio y en la familia extiende y afirma la dimensión trascendente de la vida humana.


Regla de Karol Wojtyla para los esposos

La presente Regla surge de una serie de experiencias con algunas parejas de esposos y, al mismo tiempo, sobre la base de la experiencia matrimonial de las parejas mismas. Nace contemporáneamente a la publicación de la encíclica Humanae Vitae, la cual propone a las parejas y a sus pastores las exigencias evangélicas de un matrimonio auténticamente cristiano. El grupo de parejas que adopta esta regla podrá tomar, por consiguiente, el nombre de Humanae vitae.

Juan_Pablo_II3 La regla se dirige a las parejas matrimoniales en su integridad y no de manera individual a los cónyuges. Es importante, en efecto, que ésta sea adoptada y practicada por las parejas de esposos y no por los maridos o por las esposas sin el compromiso de sus respectivos cónyuges.

En principio, la regla compromete a los esposos sólo a la vida según las normas de la moral cristiana que atañen al orden de los Mandamientos; no obliga, en cambio, a la vida según los consejos evangélicos estrictamente entendidos. En sentido estricto, en efecto, la realización de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia puede darse sólo por aquellas personas que son llamadas a la vida religiosa. Sin embargo, la experiencia de la vida conyugal demuestra que la observancia de las reglas morales anunciadas por la Iglesia no es posible sin un cierto grado de ascesis; las parejas de esposos pertenecientes a los grupos Humanae vitae deben, por lo tanto, reflexionar sobre cómo poner en práctica el espíritu de los consejos evangélicos.

El fin particular de los grupos Humanae Vitae es el continuo compromiso hacia la actitud espiritual, a fin de que la enseñanza integral de Cristo Señor sobre el matrimonio y la familia, anunciada por la Iglesia, pueda cumplirse en su matrimonio con plena comprensión y con pleno amor.

Se trata, por tanto, de formar una adecuada espiritualidad –es decir una vida interior– que permita configurar la vida conyugal y familiar de modo cristiano. Tal espiritualidad no puede existir en una forma definitiva, sobre el modelo de las congregaciones religiosas, sino que  debe ser constantemente reelaborada.

La reelaboración de la espiritualidad es otra tarea importante de los grupos. Un medio para esta reelaboración es la puesta en práctica por parte de cada pareja de aquellas actitudes espirituales mencionadas arriba.

El segundo fin particular de los grupos Humanae Vitae es el apostolado. Aunque aquí no son decididas las formas precisas. Sin  embargo, las parejas de esposos que formen parte de los grupos asuman el compromiso de un determinado apostolado y, sobre todo, de la oración constante a favor de las otras parejas de esposos y por la fundamental cuestión del matrimonio y de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. La forma de los diversos modelos de apostolado o de la oración tendrá que elaborarse progresivamente.

Se deja a las mismas parejas de esposos la decisión de comprometerse a realizar las tareas delineadas por medio de una promesa particular.

Traducción del italiano de Gilberto Hernández García

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Que el Señor los Bendiga y los Guarde

Luis Antonio

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hijos, pequeños tiranos…

Cuántas veces hemos sido “amenazados” por aquellos pequeños seres que, paradójicamente, vamos criando día a día, brindándoseles nuestros amor y todas aquellas cosas que necesitan. Cuando ese “famoso pedido” se convierte en el inicio de una tiranía que rompe la armonía familiar debemos saber cómo enfrentarlo.

"¡Quiero esto y lo quiero ahora!"

¿por qué se convierten nuestros hijos en pequeños tiranos?

Descubrimos cuáles son las tres fases para criar niños déspotas y los cinco límites para evitarlo.

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Los niños y los jóvenes siempre han tenido conductas rebeldes propias de su edad. Pero últimamente, las noticias de sucesos han alcanzado un protagonismo alarmante. Muchos padres han pasado a ser las víctimas de las conductas agresivas de sus hijos.

Tiranos5 No hay que ceder a todos sus deseos

En un artículo de la revista XarxaFarma, Laura García Agustín, psicóloga directora del Centro Psicológico Clavesalud de Madrid nos explica cuáles son las conductas más indicativas que llevan a un niño a convertirse en un tirano. Por otro lado, nos desvela cuáles podrían ser las soluciones para evitarlo.

Volviendo a los sucesos que ocurren hoy en día, los datos extraídos en las Jornadas sobre violencia interfamiliar nos indican que las denuncias impuestas por padres, supuestamente agredidos por sus hijos, se han multiplicado por tres en los últimos años en la Comunidad Valenciana y por ocho, en los últimos cuatro años en Cataluña y en el País Vasco (España).

Asimismo, los casos de bullying en las escuelas son cada vez más frecuentes y todo nos hace apuntar a que cabría preguntarse qué está pasando alguna cosa con nuestros jóvenes.

La voz de los expertos

La mayoría de expertos en el tema coinciden en la idea de que los factores desencadenantes de esta situación son: la educación hedonista, la falta de tiempo compartido con los padres, la influencia de los medios de comunicación y sobretodo, la falta de límites ante los intereses personales de los jóvenes.

“Es obvio que se ha pasado de una situación de respeto, casi de miedo, hacia el padre o la autoridad a una falta de límites en la cual los jóvenes quieren imponer su ley de exigencia”, explica Javier Urra en su libro El pequeño dictador. Cuando los padres son las víctimas.

La psicóloga Laura García divide en tres fases las conductas que indican el desarrollo de un niño que puede llegar a convertirse en un agresor.

1. La cultura de la inmediatez

La primera de ellas es: el niño caprichoso. Se convierte en amo de su casa en el sentido de que o se hace lo que él quiere, o su conducta cambia y la convivencia se convierte en algo muy difícil de llevar. La casa se convierte en un autentico campo de batalla.

Tiranos8 Son niños caprichosos, con una autoestima exagerada y un ego colosal como resultado de una sobreprotección excesiva y perniciosa de sus padres. Lo que quieren, lo quieren al momento y no admiten un ‘no’ como respuesta. Han aprendido a chantajear para conseguir aquello que quieren, incluso a exigir y a amenazar. Son niños fruto de la cultura de la inmediatez que no han podido aprender el valor de las cosas.

2. Yo, soy el rey

La segunda fase la denominan síndrome del emperador. Según el profesor de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, esta fase se caracteriza por una violencia persistente y global y de carácter evolutivo.

El experto explica que esta conducta suele empezar con el abandono del esfuerzo para los estudios, sigue con amenazas a los padres y pasa a los abusos psicológicos. Alerta también que en algunos casos puede llegar a las agresiones físicas.

Tiranos6 Este síndrome está caracterizado por factores como el poco miedo a ser castigados o la insensibilidad emocional, factor en que la educación ejerce un papel fundamental. “Cuanto más insensible sea el menor, menos efectiva será su educación”, dice Garrido.

Es muy importante hacer un esfuerzo para identificar a los jóvenes violentos y ayudar a los padres en su educación antes de que sea demasiado tarde, concluye el experto.

3. La dictadura agresiva

Con la tercera fase llega el grado máximo de ‘capricho tiránico’. La agresión a los padres es una situación que cada vez se ve más en los juzgados. La situación empieza con insultos, gritos, chantajes emocionales y amenazas y en el peor de los casos, llegan las agresiones físicas.

“Es un error”, explica Urra, justificar su conducta por su fuerte carácter o porque aguanta mucha presión en la escuela.

Tiranos9 Los padres inmaduros, con miedo y fácilmente manipulables sienten vergüenza hacia los demás y no cuentan su situación. “Ven a su hijo como una pesadilla”, dice Javier Urra.

Las presiones pueden llegar en edades muy tempranas, a veces a los 8 u 9 años, pero es más adelante cuando el hijo puede convertirse en un dictador.

El estudio de la violencia de los jóvenes en la familia: una aproximación a los menores denunciados por su padres constata que el 14% de los casos denunciados por violencia doméstica están protagonizados por menores.

Para los especialistas en esta materia la mejor prevención para todas estas actitudes es la de establecer limitaciones con eficacia.

Tiranos4 La prevención de una pesadilla tiene cinco soluciones

  1. Coger las riendas: los padres han de educar y han de actuar como modelos competentes para sus hijos. Su trabajo es establecer los límites y las normas y hacer que se cumplan, enseñarles los valores adecuados, la disciplina y el valor del esfuerzo. Hay que acostumbrarles a la espera, no hay que acudir inmediatamente cuando ellos lo digan, así aprenderán también a poner sus propias soluciones ante los problemas.

  2. Pautas y órdenes claras: para que una orden o instrucción sea eficaz tiene que seguir una serie de pautas. La orden hay que decirla una sola vez, especificando la conducta que se quiere de manera clara. Tiene que hacerse en el momento óptimo y tiene que ir acorde con la edad del niño, sin amenazas pero con mano dura. Es muy importante, comenta Javier Urra, establecer las consecuencias para una posible desobediencia.

  3. Restituir el papel del ‘no’: en los últimos años, muchas teorías insisten sobre la cantidad inmensa de negaciones que puede tener una criatura desde pequeña, y cómo esto se refleja en inseguridad y desconfianza cuando es mayor. Pero también se pasa muchas veces de la negociación a la aprobación total. “Hay muchas situaciones en las que hace falta decir ‘no’ simplemente porque la necesidad de otro es más importante”, dice Betsy Hart, experta en educación infantil en su libro Sin miedo a educar.

  4. Mantenerse fuerte delante de los enfados: según un estudio realizado en la Universidad de Pensilvana, Estados Unidos, los niños que presentan una tendencia más importante a los enfados temperamentales tienen más posibilidades de sufrir problemas emocionales cuando crecen. Los resultados reflejaban que estos niños presentan unos niveles más bajos de satisfacción vital, felicidad y autoestima en su vida adulta. Además, tienen menos comunicación con sus familiares, relaciones más pobres con sus padres y, en general, dificultad para intimar con los demás.

  5. Mostrarse seguros: “la respuesta del niño es directamente proporcional a la seguridad más o menos grande con la que se muestran sus padres delante de él”, señala Javier Urra. Los niños tienen una especie de radar para identificar el estado emocional de los padres y según esto, actuaran con mayor o menor insistencia para conseguir lo que se plantean. Por eso es tan importante mostrarse seguros ante los hijos, porque así, verán que no tienen nada que hacer.

Los niños tiranos no nacen, se hacen. Por eso es tan importante plantearse cómo será su educación “antes de que el niño nazca”, concluye Javier Urra. Sólo así sabrán cómo actuar y afrontar los problemas ante las situaciones adversas que se les presenten.

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Este artículo tiene como fuente a fluvium.org, autora: Carlota Falcó Vich – ForumLibertas.com

Ahora es tiempo que nosotros, esposos y padres, podamos reconocer aquellos errores que cometemos y que propician en nuestros amados hijos esos indicios de precoces tiranos en nuestro hogar.

Que el Señor los Bendiga y los Guarde…

Luis Antonio

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Qué efectos puede dejar el divorcio en los niños?

Continuando con el tema del divorcio, me llegó al correo este interesante artículo de Miguel Ángel Fuentes publicado en el blog de Catholic.net. No lo re direcciono sino lo publico aquí íntegramente. Leámoslo, compartámoslo, hagámoslo nuestro también.

¿Qué efectos puede dejar el divorcio en los niños?

Recientes trabajos confirman los efectos adversos del divorcio en los niños. Un estudio hecho público este mes j0426568por un centro privado de Estados Unidos, el 'National Bureau of Economic Research' (NBER), examina la situación de los niños que crecen en Estados donde es más fácil conseguir el divorcio.

En Is Making Divorce Easier Bad for Children? The Long Run Implications of Unilateral Divorce, Jonathan Gruber observa que en la mayoría de los estados norteamericanos ahora se permite el divorcio de forma unilateral: uno de los cónyuges puede obtener el divorcio sin el consentimiento del otro, basándose únicamente en la incompatibilidad matrimonial.

En el pasado las leyes estipulaban el divorcio sólo en casos determinados, tales como la infidelidad y el maltrato físico, y cuando había mutuo acuerdo. Estas leyes antiguas a menudo eran vistas como una carga financiera y emocional para las parejas en proceso de divorcio, lo que condujo a la introducción del divorcio sin culpa a finales de los años 60 y principio de los 70.

La fundación de investigación NBER indicaba que las normativas de divorcio unilateral han incrementado significativamente el índice de adultos en proceso de divorcio, en un 11,6%, y de niños que viven con un padre divorciado. De hecho, entre los niños, la probabilidad de vivir con una madre divorciada era un 14,5% mayor que con las leyes anteriores y un 11,1% mayor de vivir con el padre divorciado.

Gruber calculó el impacto de este divorcio más fácil sobre el bienestar de los niños. Comparó las circunstancias de los adultos en el caso de niños de estados donde el divorcio unilateral era posible, respecto a niños que vivían en estados donde éste no estaba permitido. Descubrió que la situación de los niños que vivían allí donde es posible el divorcio sin culpa era peor por varios motivos. Tienen una educación inferior, con un especial aumento de la probabilidad de abandonar los estudios primarios o secundarios. Asimismo viven en familias con bajos ingresos.

Los efectos sobre el matrimonio son especialmente interesantes. Los chicos que viven en estados donde el divorcio es más fácil es más probable que se casen antes, pero estos matrimonios prematuros terminan con mayor frecuencia en separación.

Gruber concluyó que hay dos factores principales del divorcio sin culpa que afectan a los niños: un aumento de la probabilidad de que un niño viva en una familia de divorciados, y un cambio en el poder de negociación de los dos esposos, incluso en parejas que no se rompen. Liberado de la obligación de llegar a un acuerdo mutuo sobre si divorciarse o no, el progenitor que desea acabar con el matrimonio puede emprender acciones que son más beneficiosas para sí mismo y menos para el otro y para sus hijos.

Un millón de niños afectados al año

El 'Washington Times', en un artículo publicado esta semana (20 febrero 2001), indicaba que un millón de niños y jóvenes en Estados Unidos se convierten en hijos de divorciados cada año, según el Centro Nacional de Estadísticas de la Salud.

autoestima El diario citaba al doctor Michael Katz, psicólogo clínico en Southfield, Michigan, que ha trabajado con hijos de divorciados durante 30 años. Katz comentaba que estos niños presentan regularmente cuatro conductas negativas típicas: mienten excesivamente, tienen un bajo nivel de aprendizaje, falta de asunción de responsabilidad del propio comportamiento y dificultad de concentración.

Mientras que muchos chicos, independientemente de su preparación anterior, pueden presentar estas conductas, el doctor Katz dijo que los hijos de divorciados se resisten a muchas formas tradicionales de terapia y disciplina familiar.

En cualquier caso, algunos arguyen que es mejor para los chicos que sus padres se divorcien, de manera que puedan salir de un ambiente familiar lleno de tensiones y conflictos. Pero otro estudio reciente rebate este argumento.

Paul R. Amato -en un artículo titulado 'What Children Learn From Divorce', en 'Population Today' (enero), publicación del 'Population Research Bureau'- afirmaba que aunque es bien conocido que aquellos que experimentan un divorcio de los padres corren un riesgo elevado de que sus propios matrimonios fracasen, no se ha encontrado una explicación a este comportamiento.

Con el fin de examinar el asunto, Amato y otros investigadores han realizado un estudio, iniciado en 1980, basado en una muestra de 2.034 personas casadas. Se analizaron los casos de 335 hijos ya adultos, casados por primera vez. 68 de estos hijos habían sufrido un divorcio de los padres. Otros 75 hijos adultos habían experimentado altos niveles de discordia matrimonial en su niñez, pero no habían tenido la experiencia de un divorcio de los padres. Estas personas fueron comparadas con 192 hijos adultos que no habían experimentado ni un divorcio de los padres, ni altos niveles de discordia mientras sus padres estaban casados. De los 335 hijos adultos que se habían casado, 66 se divorciaron antes de 1997.

Los resultados muestran que la intención de divorciarse entre los hijos adultos era elevada en los casos en el que los padres habían tenido un matrimonio discordante o que finalizó en divorcio. El índice de divorcio actual entre los hijos adultos, en cualquier caso, se elevaba solamente si los padres se habían divorciado.

El artículo termina observando que la investigación sugiere que es la actual finalización del matrimonio, más que las difíciles relaciones familiares que preceden a la disolución matrimonial, la que afecta a la estabilidad matrimonial posterior de los hijos, y que su transmisión se produce principalmente porque se socava la capacidad de los hijos a comprometerse a una permanencia matrimonial.

Declaración sobre el matrimonio

Ante la creciente evidencia que muestra los efectos perjudiciales del divorcio, líderes religiosos en Estados Unidos emitieron una declaración conjunta sobre el matrimonio el pasado mes de noviembre. El documento 'A Christian Declaration on Marriage', fue firmado por el obispo Anthony O'Connell, presidente de la Comisión de Matrimonio y Vida Familiar de la Conferencia Episcopal Católica de Estados Unidos; Richard Land, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Baptista del Sur; Robert Edgar, secretario general del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo; y el obispo Kevin Mannoia, presidente de la Asociación Nacional de los Evangélicos.

j0430909La declaración afirma que 'creemos que el matrimonio es la santa unión de un hombre y una mujer en la que ellos se comprometen, con la ayuda de Dios, a construir una amorosa, entregada, y fiel relación que durará toda la vida'.

También afirman que 'parejas, iglesias y toda la sociedad tienen interés en el bienestar de los matrimonios. Cada uno, por lo tanto, tiene sus propias obligaciones en la preparación, fortalecimiento, apoyo y reanudación de los matrimonios'.

Estos líderes indicaban que las tres cuartas partes de los matrimonios en Estados Unidos son celebrados por el clero. Por lo tanto, las iglesias están en una posición privilegiada para pedir un compromiso más fuerte en la unión matrimonial, y también están en disposición de proporcionar 'ministros que tengan experiencia y puedan influir para dar marcha atrás al curso de la cultura actual'.

Sin embargo, este esfuerzo ecuménico en la promoción del matrimonio se estropeó por el anuncio, hecho poco después de la publicación del documento, de que Robert Edgar, secretario general del Consejo Nacional de las Iglesias, retiraría su firma. Según informaba Associated Press (17 noviembre), Edgar tomó esta decisión porque pensó que el documento podría ser interpretado como un ataque a las parejas homosexuales.

Según AP, las iglesias miembros del Consejo Nacional de las Iglesias se encontraban divididas sobre el tema de los matrimonios del mismo sexo y la homosexualidad, y el consejo no tenía una postura oficial sobre ello. Pero el consejo apoya los derechos civiles para homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Si ni siquiera las Iglesias cristianas pueden unirse en la defensa del matrimonio, no nos puede sorprender que la sociedad secular y la cultura contemporánea sean hostiles a la familia tradicional. Es de esperar que la continuación de los estudios de los investigadores convenzan finalmente a la opinión pública del poder destructivo del divorcio y esto lleve a un cambio de las leyes actuales.

Si hemos leído el contenido de esta investigación en clave de esposos y padres sabremos qué este paso del divorcio afecta directamente a nuestros hijos. Medítalo, en soledad, con Dios de testigo y no caigamos en esta falsa salida a nuestros problemas matrimoniales.

Luis Antonio

lunes, 27 de julio de 2009

Cuánto te extraño papá

“Cada 4 minutos se rompe un matrimonio en España” así lo suscribe el último boletín mensual monográfico del Instituto de Política Familiar de España (IPF). Este país como muchos otros experimenta un deterioro de las relaciones de pareja y leyes cada día más permisivas a favor de la desintegración familiar. “Mientras que actualmente en España se producen cada vez menos matrimonios (23.920 matrimonios menos que en el año 1990), la ruptura familiar se ha disparado (71.549 rupturas más que en el año 1990)”.  (Population Research Institute – Boletín Iberoamericano).

j0422733 Nosotros tampoco estamos lejos de convivir con esta realidad. Hace unas semanas daba una charla de Escuela de Padres y una profesora me comentaba que una joven pareja había decidido separarse. Al final de la jornada, ya junto a sus hijas, les pedí a los papás que las abracen fuerte otra vez. Animándolos a todos pude observar con cierta alegría que aquella pareja que durante toda la jornada apenas se dirigía la palabra estaba abrazada, un abrazo de tres almas que necesitaban sentirse unidas.

Qué difícil es hoy conversar con los padres de familia sobre el amor entre la pareja cuando a la vuelta de la esquina encontramos todas las facilidades legales y las más variopintas excusas de por qué es “necesario” que la pareja se separen: porque no se puede ya más, es mejor para todos, puedes encontrar la felicidad en otra parte, es tu vida y puedes decidir, etc… y un largo etc.

j0422787 Qué fácil es decidir hoy el futuro de la relación, sea cual fuera la causa de la ruptura, que mirar el futuro venidero de aquellos esposos y sobre todo de los hijos que nacieron de ese amor.

¿Qué genera en los hijos la falta de uno de sus padres?. ¿Qué genera en la pareja el sentir que fracasó o que no pudieron encontrar otras formas para sentir seguridad en su relación?. Si deseas conocer acerca de esto compartamos este artículo de La Familia.Info, un portal de la familia en internet: (clic en el vínculo)

Cómo afecta el divorcio en los hijos

Como pareja, a pesar de lo que pueda haber sucedido, te invito a que reflexiones y recurras a todos los medios necesarios para salvar tu matrimonio, por el bien de ambos y sobre todo por el bien actual y futuro de tus hijos. Qué hacer dirás… primero, recurre a Dios nuestro Padre que nos escucha y responde de las maneras más desconcertantes. ¿Acaso aquel abraso del que te comento en este post no es una respuesta directa de Dios?.

Luis Antonio

viernes, 24 de julio de 2009

Ecuación para lograr la felicidad: b.e = b.p

Esta viene a ser la ecuación básica de toda relación familiar. Ser buenos esposos nos lleva a ser buenos padres. Si relacionamos que ser un gran hombre o mujer como la perfección de la persona, y esta como constante, al igualarla en ambos lados de la ecuación vemos que no varía la igualdad porque el ser una gran persona está directamente relacionada a ser buenos esposos para lograr ser buenos padres.

b.e.(gp) = b.p. (gp)

j0386390 Escucho durante las charlas que es difícil ser un buen padre. ¿Será a caso que no eres una buena pareja para tu esposo o esposa?. Muy rápido nos olvidamos que el primer vínculo en la familia es el de ser esposos, y nos convertimos en sólo compañeros en la necesaria tarea de mantener el hogar y la prole que rápido va llegando.

¿Cómo podemos ser entonces buenos esposos?. No hay modelo de esposa o de esposo para imitar. Ser esposos es lo más personal y propio del ser humano. No hay computadora capaz de tabular las condiciones que tienen que adornar a una pareja para que sea el ideal porque no se puede computarizar el amor.

Debemos entender que ser buenos esposos no es para que nos miren los vecinos o se alegren las familias de cada uno de nosotros. Debemos ser buenos esposos a los ojos de nuestros hijos para que ellos vivan y valoren el amor que se refleja en el matrimonio de sus padres, porque este amor los heredarán y copiarán a su debido tiempo.

Recuerdo una frase que se quedó grabada con fuego en mi corazón. Viajé a Tacna a un Encuentro Regional de Laicos, y a la entrada del colegio donde se desarrolló la misma había un inmenso letrero que decía:

“Papá, así como tu es Dios”

Mi historia familiar no dejó que experimente plenamente ese reflejo de amor que debió existir entre mis padres. No los juzgo, pero gracias a eso no deseo copiar aquello que no se dio sino lograr lo más perfecto que se debe dar en toda familia, el amor. Y este amor que se refleja a través de cada padre es el amor de Dios. Si no hemos experimentado este amor humano será entonces difícil sentir el amor de Dios.

Para lograr la perfección como esposos primero es necesario reconocer aquellas frustraciones que perturban nuestro ser, especialmente aquellas que se dieron en el entorno familiar donde crecimos. Al reconocerlas será fácil desterrarlas aunque el proceso sea doloroso y necesitemos tiempo y apoyo. Recuerda, que mejor apoyo que tu propia familia, sobre todo tu pareja. Pero quien nos abrirá las puertas para la verdadera plenitud de la felicidad familiar es el mismo Dios. Aquí viene esa necesidad de ver el reflejo del amor de nuestra propia familia para ver el amor de Dios.

Luis Antonio

jueves, 23 de julio de 2009

¿Necesitamos formarnos?

La respuesta es SI, necesitamos formarnos como padres. Comparto este "relato" con Mafalda, en la búsqueda de ser mejores padres, aprendiendo a serlo, vean por qué:


¿Será esa la idea que tienen los hijos de sus padres?.

No estamos preparados para ser papás, esa es la frase recurrente que escucho en la Escuela de Padres. Hemos reconocido que necesitamos formarnos para ser mejores padres. ¿Por qué?

Porque nos ha tocado ser la figura que Dios necesita para que la familia sea el ámbito de formación de personas que transformen el mundo a la luz del Evangelio, convirtiéndonos en maestros en una escuela de amor donde se comparte las alegrías, las penas, anhelos y esperanzas, compromisos, etc., esa escuela es la FAMILIA, ámbito perfecto del desarrollo de los hijos, verdadera escuela de amor y virtudes.

Reflexionemos e interioricemos esto, para hacerlos propios, motor y motivo de nuestra vocación de ser padres de familia.

Luis Antonio

Esposos y Padres

Soy esposo y padre, con la alegría de serlo y recordarlo cada mañana al despertar a lado de mi esposa e ir a ver a los hijos durmiendo todavía, contemplarlos, besarles sin despertarlos y decirles bajito que los "quiero mucho".

Junto a mi esposa Margarita tenemos la gracia de ser padres de Luciana y Piero, quienes alegran nuestra vivencia diaria, de alegrías o desencantos, responsabilidades y retos, de frustraciones a veces o logros los más.

Dios ha puesto este reto en nuestro proyecto familiar, de compartir esta vivencia con ustedes y llevarles el mensaje de amor de Dios, que seamos felices en nuestra vida haciendo felices también a quienes amamos desde esta "escuela de amor" que es la familia.

¿Se puede lograr esto?. Por supuesto que SI. Es cosa de proponernos con empeño, dejando de lado todas aquellas "frustraciones" que se esconden en nuestro corazón sutilmente, ser verdaderos esposos y padres. Te recuerdo que estas frustraciones no nos hacen ser felices ni menos nos permiten hacer felices a quienes amamos de verdad.

Esta es la razón entonces de este nuevo Blog, no uno más, sino un medio más para decir que la familia es el único ámbito perfecto del desarrollo de los hijos reconociendo esta tarea como noble, importante y sagrada.

Estaremos compartiendo de aquellos temas que esperamos nos hagan crecer como la FAMILIA FELIZ que Dios quiere hoy para nosotros.


Luis Antonio

En la foto parte de mi familia