Mostrando entradas con la etiqueta luis suclla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luis suclla. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de septiembre de 2010

el amor lo puede todo

¡Si tan sólo comprendiéramos que el amor es la fuerza que cambia todo y a todos!.
Hoy compartía con un grupo de papás cuyas hijas se preparan para recibir por primera vez el sacramento de la Eucaristía este mensaje. Con amor todo puede cambiar en nuestras vidas. Reconocer nuestras debilidades para mejorar es parte de la vida del cristiano, más aún cuando son parte de aquella experiencia de la Primera Comunión de sus hijas.

Comprendieron también que no son meros espectadores del rito y la liturgia. El recibir a Cristo es configurar nuestra vida al camino de la felicidad. El amor se refleja en nuestros actos, actitudes y acciones. Entonces compartir la dicha de sus hijas es también reconocer que debemos ser mejores cada días más, mejores como seres humanos, como esposos, como padres, amigos y compañeros.

Estar en Cristo es saber que tenemos que proclamarlo, no sólo de boca, sino sobre todo con nuestros actos. Ser mejor en casa, reforzando la relación de esposos y de padres. Comprendamos que el motor y motivo de nuestra vida es Jesús que es el amor en plenitud. Dios es amor se nos recuerda en cada momento. ¿Qué falta entonces en nuestra vida para lograr ser imagen del amor de Dios entre los que más queremos?.

Hoy entendemos que son estos momentos oportunidades que Dios nos ofrece para darnos cuenta de cómo vamos en la vida y que con el amor de Dios podemos llevarla a la perfección que se refleja en la felicidad de todos. Hoy somos ejemplo de nuestros hijos, qué clase de ejemplo debemos preguntarnos en todo momento. Ellos van creciendo en la fe, cómo está nuestra fe. Ellos son conscientes cada día de lo que pasa en casa y en el mundo que nos rodea. Cuán conscientes somos como esposos y padres, como ciudadanos.

Llevar a Jesús desde hoy es el reto que se han hecho, es configurar nuestra vida a ser ese ejemplo de crecimiento y refuerzo de nuestra fe, ejemplo de paz y alegría, ejemplo de amor. Este corto animado que compartimos en la jornada nos habla del amor según San Pablo, lo más resaltante, que todo cambio es a través del amor. Este grupo de papás dijo SI SE PUEDE. ¿Te animas tú también?.



La canción, no hay paredes, de Jesús Adrian Romero es un mensaje sobre el compromiso de quien desea proclamar el amor de Dios, en todo momento, en todo lugar.

Que el Señor los Bendiga y los guarde...

sábado, 27 de marzo de 2010

Diagnóstico del matrimonio

Con un lenguaje simple y apoyándonos de un símil actual, el autor nos propone la forma de que el diagnóstico sea adecuado para cualquier mal que se sufra como esposos y padres.

No tengo conocimientos de medicina, pero el sentido común me indica que para poder curar una enfermedad hace falta hacer un buen diagnóstico. Actuar dejándose llevar sólo por los síntomas o por lo que quiere el paciente, puede llevar al enfermo a un final catastrófico.

Las escuelas de negocio transmiten la importancia de la "toma de decisiones" y facilitan herramientas para intentar tomar siempre la mejor. Para tomar una decisión hace falta un estudio serio y profundo adaptado a la naturaleza e importancia de la decisión a tomar.

En ninguna de las dos situaciones que he planteado, medicina y empresa, se le ocurriría a nadie sensato tomar una decisión de manera superficial dejándose llevar, por ejemplo, por los sentimientos o las corrientes de opinión dominantes en la sociedad.

Pienso que hasta aquí puede haber un acuerdo bastante generalizado. El dolor y la fiebre son síntomas de que algo marcha mal. Es cierto que muchas veces el tratamiento consiste simplemente en atacar los síntomas, pero esto sólo se debe hacer cuando la enfermedad ha sido diagnosticada y es "benigna" y pasajera. El dolor y la fiebre pueden ser síntomas de una enfermedad grave y por ello no bastará con aliviarlos sino que habrá que ir a la raíz del mal.

Me sirve este símil para abordar la denominada crisis del matrimonio y la familia. Es un hecho incuestionable que está aumentando el número de divorcios, que disminuye el número de matrimonios y aumenta el de las relaciones de hecho, que se tienen menos hijos, que se está menos tiempo en casa y más en el trabajo.

curando el amor 1 Afirmar esto es sencillamente constatar que existen una serie de síntomas alrededor de la familia que nos llevan a poder afirmar que hay un problema, que las cosas no están yendo bien. Como en el caso de la enfermedad, se puede optar por intentar atajar los síntomas: liberalizando el divorcio, igualando el matrimonio con otros tipos de convivencia, dando una propina de 2.500 euros por tener un hijo, aumentando el número de guarderías y el horario de escuelas abiertas para que los padres puedan estar más tiempo en el trabajo, seguirán estando poco en casa. O se puede dar un paso más olvidando prejuicios ideológicos y sociales y buscar el origen real de las crisis para intentar solucionarlas o, mejor, prevenirlas.

El secreto es el amor

Pensemos qué es lo que caracteriza al matrimonio y la familia, no pensemos en matrimonios o familias concretas y conocidos sino en la idea, el concepto. El matrimonio y la familia es aquel lugar donde alguien nos espera más allá de fracasos y temores humanos. En la familia somos queridos y aceptados independientemente de lo que hagamos o seamos. Somos queridos y queremos de manera incondicional y es ahí dónde experimentamos lo liberador y grande que es el amor verdadero. Nadie nos ama y acepta como el cónyuge, prometo amarte en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida; nuestros padres o nuestros hijos.

Las estadísticas muestran un año tras otro que la gran mayoría de personas sitúan la familia como lo más querido, lo que les hace más felices. Pongan en el buscador de google las palabras "encuesta familia y felicidad" y verán el resultado.

curando el amor Pero es que, independientemente de encuestas, la familia constituye el lugar ideal para que se den elementos tan fundamentales de la vida humana como son la fidelidad, la disponibilidad y la confianza. Quienes mejor pueden educar a los hijos son los padres, y no porque estén mejor o peor preparados sino porque les aman de manera incondicional. La base que necesita el ser humano para crecer y desarrollarse es la seguridad de saberse aceptado, querido y exigido.

La unión y el amor incondicional de un hombre y una mujer es tan fuerte que genera vida y no hay nada que de tanta seguridad como el saber que existes por amor, que no eres un verso suelto, que no apareciste de repente. Es cierto que hay personas que no han experimentado esto, pero se puede afirmar sin duda que el corazón humano lo añora.

Importancia de lo coyuntural

Lo fundamental en el matrimonio son la entrega, el amor, la relación de personas. Asuntos como los roles de marido y mujer, trabajar en casa o fuera y tantos otros, son aspectos coyunturales que, como ya se ha señalado, no afectan al fundamento ya que de hecho pueden variar con el paso del tiempo. Lo que nunca cambia es lo radical: el amor y la entrega al otro.

El origen de los fracasos matrimoniales, de la violencia doméstica, de los desencuentros, del bajo número de niños y de tantas otras calamidades no está en lo coyuntural sino en la dificultad del hombre actual para establecer relaciones personales y estables.

El diagnóstico sobre la enfermedad que afecta al matrimonio y la familia se sitúa en el ámbito personal, en lo que algunos han denominado individualismo atomista. Es este virus el causante de la enfermedad, y los síntomas los mencionados en el párrafo anterior.

Sólo rompiendo el caparazón del individualismo existe una posibilidad real de responder para poder así curar la enfermedad. Es necesaria una apertura a la verdad original que nos aporta la relación con otras personas. Es fundamental "volver en sí" y fomentar la esperanza de que existe un lugar donde identificarse como hijo y no como siervo al que se le valora por una simple función que realiza.

La cura de la enfermedad pasa por creer que lo mejor es posible y que está por llegar, que no todo vale lo mismo y que merece la pena darse por amor.

-----------------------------------

Tomado del libro “la felicidad de andar por casa” de Aníbal Cuevas. Post de Fluvium.org .

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

viernes, 5 de marzo de 2010

El perdón: una historia real

Pueda ser que muchas veces el mensaje evangélico nos parece elevado, utópico, muy ideal, algo que no se puede lograr. Medimos nuestra humanidad y nos damos cuenta que “es imposible” perdonar. Y nos conformamos con vivir así, el corazón lleno de dolor.

Esta historia real nos enseña de manera única la dimensión del amor y el perdón. Es ejemplo para nosotros, porque lo que le ocurrió al protagonista – y su familia – en nada se asemeja a las cosas que algunas personas pueden hacer para ofendernos o hacernos sentir mal.

Que el Señor los Bendiga y los Guarde…

Luis Antonio

El Perdón

¿Entendemos en su plenitud qué significa perdonar?. Leamos esto tomado del Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa del Hno. Pedro Chico FSC:

El perdonar es una valor humano de gran arraigo cristiano, pues es la disposición que Jesús reclamó al decir que hay que perdonar “hasta setenta veces siete” (Mt. 18.22). Para el cristiano el perdón representa la fortaleza del alma, es el olvido generoso del que se habla en el Nuevo Testamento. El hombre posee esa capacidad de olvidar.

Es una actitud de la voluntad y del sentimiento de borrar una deuda, una ofensa o una situación molesta para una persona. El perdón supone una opción de la voluntad por la cual implica una superación suficiente de los instintos naturales que tienden a responder con las mismas formas como uno ha sido tratado. Es sinónimo de indulgencia, remisión, tolerancia, comprensión y olvido.

En una de mis charlas en la Escuela para Padres en el colegio Santísimo Salvador hablamos de la necesidad que tiene el hombre de perdonar, de sentirse libre de ataduras que lo llevan a odiar y sentirse con aquella carga innecesaria. Afirmamos que para poder perdonar tenemos que amar o volver a amar, porque si reconozco que amo a esa persona lograré perdonarla de aquella acción que cometió.

¿Será por eso que nos hacemos tanto daño al no perdonar?. Nos sentimos tan ofendidos, molestos, dolidos que perdemos la dimensión del amor, dejamos de ser nosotros, imagen de Dios, para convertirnos en testimonio de dolor, amargura, lejanía.

¿Podemos perdonar?. Si, porque es una necesidad humana. Este video nos ofrece el mensaje evangélico del perdón…

Si Cristo en la agonía del Calvario pidió perdón por sus verdugos, por qué nosotros, hijos de ese Dios que es amor, no perdonamos…

Actividad:

¿Tienes en el corazón algún peso de más que es fruto de ese no perdonar?. Vas a Misa, participas en el grupo parroquial, das limosna, pero has dejado de hablarle a tu hermano, a tu vecino, a tu amigo por algo que pasó. No has perdonado.

Te invito a que te pongas en la presencia de Dios y medites y ores para que te de la fuerza para buscar a esa persona y la perdones por lo que pudo haberte hecho y puedas sentirte libre en el amor.

Que el Señor te Bendiga y te Guarde…

Luis Antonio

martes, 2 de febrero de 2010

Tenía el cielo en la tierra y lo perdí

No es un cuento de ficción, aunque parece. Es el relato de un hombre que perdió todo por la fragilidad de su voluntad. Olvidó la decisión de ser uno con su pareja y al final dejó de ser él mismo, dejó de ser esposo y padre y se extravió.

La conocí en mi oficina, era una muchacha con unos años menos que yo; y sin ser una belleza, no era fea; y además con un cuerpo muy bonito; simpática, y muy sensual. También goza de gran inteligencia. Yo la admiraba porque también era muy eficiente en su trabajo. Nunca pasó por mi mente el tener algo que ver con ella. Adicionalmente, nunca había sido infiel a mi esposa, quizá porque siempre he sido del tipo hogareño, y más bien tímido.

infidelidad Sin embargo las circunstancias se dieron cuando la naturaleza del trabajo giró, y lo que pareció un resbalón accidental de ella, que ahora pienso no fue tan accidental, nos obligó a afianzarnos uno al otro. De ahí en adelante se abalanzaron ciertas ideas en mi mente que poco a poco se fueron haciendo realidad, hasta que un día, cegados por la pasión, ni yo ni ella nos detuvimos. Un par de semanas más tarde me informó del posible embarazo, y poco después lo confirmábamos con los contundentes análisis clínicos. Empezó la zozobra para determinar que hacer. Finalmente llegamos a la decisión del aborto.

Me atreví a consultar solamente con dos personas, un amigo, y un sacerdote; el amigo no apoyó esa decisión pero me informó donde había un consultorio que con menos riesgos podría efectuarse. El sacerdote me advirtió de las consecuencias morales de tal medida, sin embargo, nos dimos prisa y la decisión se llevó a la práctica.

Desconozco si anteriormente ella ya había hecho lo mismo, pero lo dudo porque vi y sentí lo tremendamente traumático que le resultó; tardó en reponerse y yo contribuí en lo que pude en su recuperación psíquica. Cuando acudí a confesarme el sacerdote fue benévolo facilitando que se me levantara la excomunión, pero claro, me hizo comprometerme a que ya no la seguiría viendo.

De veras que lo intenté haciendo trámites para que fuésemos trasladados profesionalmente alguno de los dos. En lugar de cambiarnos, por las nuevas condiciones de trabajo, se nos dieron mayores facilidades de estar juntos.

Por entonces investigué un poco, y supe que ella se veía también con otra persona.

Hablé con ella para decirle que no nos veríamos más. Para mi sorpresa no lo aceptó, al contrario, prometió dejar al otro y expuso muchas razones; me dejé convencer. No estaba enamorado de ella, ni siquiera sé como llamarlo, creo que estaba apasionadamente enredado. De manera que verla y tratarla, era formidablemente disfrutado por mi, pero en mi interior se desgarraba mi mente y mi espíritu. Después de ella hubo otras mujeres: el tabú se había roto... y parece que el sexo es un vicio, igual que otros, difíciles de dejar.

Ahora no sé qué decirme ni a mí mismo en mis propias tribulaciones, que no son pocas. Estoy bastante seguro si digo que no pasa un día sin que me acuerde de esa decisión, y lo lamente, y me lo recrimine, y pida perdón a Nuestro Señor. La relación con mi esposa nunca fue peor; y aunque mis hijos me siguen respetando y escuchando, sé que ahora lo hacen por lo que les enseñamos antes y por su propia madurez. Son escasas las personas que disfrutan de una conversación conmigo, sólo lo ordinario. Y me pregunto ¿Porqué habrá quienes, incluso siendo médicos, ven el engaño como algo perfectamente normal?

después de la infifelidad Cómo lamento que ya no tenga yo la capacidad de dar consejos. Cómo añoro esa tranquilidad interior que me hacía sentir tan bien aun en las situaciones más difíciles. Cómo me duele haber tenido y perdido esa paz interior que me hacía sentir y gozar la intensidad de la vida y del amor.

¡Creo que estoy describiendo la pérdida de la gracia!. Esto equivale a perder una parte del corazón y de la existencia. Y lo peor ¡aún no encuentro como reparar ese daño!. Todo tiene su precio, ¡lo sabía!. Y ahora ya lo estoy comprobando. Tenía el cielo en la tierra y lo perdí".

-----------------------------------------

Es posible que quien cuente el relato sea la mujer. Al final, todo se pierde y es difícil volver a la normalidad de la vida común y a vivir otra vez la gracia de estar frente a Dios sin sentir vergüenza. Es difícil pero no imposible en la medida que no se siga cayendo en esa espiral de “vivir de los sentidos, vivir la pasión”, al aceptar tu error, tu pecado. Es pedir perdón a Dios y a quien amas, pero haciéndolo de corazón y por amor. La decisión espera…

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

lunes, 25 de enero de 2010

Autoridad y obediencia: aprendizaje para chicos y grandes

Continuando con el tema de la autoridad, recordemos que esta es necesaria en la relación familiar entre padres e hijos; la respuesta a ella es la adecuada obediencia con las normas que se tienen en la familia, el que los hijos conozcan los límites de sus acciones, que ellos se sientan SEGUROS, que sean felices. Este artículo tiene como fuente al portal LaFamilia.info – sontushijos.org. Leamos con atención.

La obediencia es a los hijos, como la autoridad es a los padres.

Son dos elementos que se fusionan y depende el uno del otro. En palabras más sencillas: sin la autoridad de los padres no puede haber obediencia de los hijos.

obediencia1 María Bilbao anota en su artículo de sontushijos: “La ausencia de autoridad de los padres, es decir, la ausencia de normas, de límites, de acciones que deben ejecutar, desconcierta a los hijos. Les hace sufrir porque desconocen el camino a seguir. Cuando el niño sabe exactamente lo que se espera de él, conoce los límites y normas que debe cumplir, cuando se le exige acompañado de cariño, el niño SE SIENTE SEGURO, tiene referencias y nosotros por tanto estamos ejerciendo bien la autoridad”.

Ejercer la autoridad es enseñar valores a nuestros hijos, es ayudarles a madurar, es darles los cimientos para toda una vida futura, es formarlos en base al respeto, el amor y cumplimiento de las normas. Muy diferente al autoritarismo, el cual busca imponer sin importar el beneficio de los demás, pues lo hace para demostrar su poder.

obediencia2 Así pues, vemos el papel protagónico que cumple la autoridad en la educación de los hijos, la cual debe iniciarse en el mismo momento en que el ser humano sale del vientre de la madre y culmina una vez los hijos se han ido del hogar a conformar su propia historia familiar.

Consejos para ejercer una autoridad asertiva

En la mayoría de los casos, cuando los hijos no obedecen, se debe a una autoridad mal ejercida o simplemente ausencia de autoridad. Las órdenes, normas y límites deben cumplir algunos requisitos básicos:

Normas claras, directas y puntuales: hay que manejar un lenguaje apto para la edad de cada hijo, de forma que ellos comprendan lo que deben hacer.

  • Pocas normas al mismo tiempo: para los más pequeños, es necesario impartir una o máximo dos órdenes a la vez. Algunas veces las mamás parecen recitando un poema de tantas exigencias que hacen en una sola frase. La capacidad de los niños, aún no permite digerir todas ellas juntas, por eso se debe enfocar las más importantes.
  • Establecer límites: horarios de estudio, de descanso y de entretenimiento. Por ejemplo: el tiempo para los videojuegos será de una hora después de hacer los deberes. Terminado ese periodo de tiempo, el juego debe terminar. En el caso de los adolescentes, los padres deben establecer una hora de llegada a casa y exigir su cumplimiento.
  • Tono de vos: no debe parecer rogando o pidiendo un favor, pero tampoco gritos o exclamaciones violentas. La clave es un tono que denote seguridad y firmeza por parte de los padres.
  • Contacto visual: siempre que quiera establecer una comunicación directa con sus hijos, mírelos a los ojos fijamente y acomódese a su estatura. De esta forma hay mayor incidencia y se establecen códigos directos que permiten una mejor conexión.
  • Coherencia de los padres: entre lo que se dice y lo que se hace. Los hijos están en permanente observación de sus padres y captan de inmediato cuando algo falla en ellos.
  • Cumplir lo que se dice: si amenaza con un castigo y no lo cumple, los hijos no lo seguirán respetando porque saben que sus padres tarde o temprano levantarán la penalidad. Si le dice a su hijo que no puede ver televisión, manténgase en su posición así se presenten lloriqueos y pataletas. Si se comete el error de levantar el castigo, el hijo sabrá que con esa actitud logrará desequilibrar al padre y quebrantar la promesa.
  • Un punto intermedio: ambos extremos, autoritarismo y permisividad, no son para nada recomendables. En el primero, se presentarán fatales consecuencias como anular la personalidad del hijo, se le dificultará tomar decisiones propias, se volverá una persona sumisa, sin autodominio ni determinación y peor todavía, sentirá temor de sus padres.

nudo ¿Por qué no obedecen los hijos?

Como hemos mencionado, cuando los hijos no obedecen es porque algo está fallando en la autoridad de los padres, veamos por qué:

  1. Las órdenes son confusas.
  2. El no cumplimiento de las normas del hogar no llevan a ninguna consecuencia, entonces no tienen sentido su cumplimiento.
  3. Es fácil quebrantar la norma, pues los padres son laxos y terminan cediendo.
  4. Los padres han perdido toda su autoridad frente a los hijos, pues son estos últimos quienes disponen y deciden qué hacer.
  5. Se han presentado situaciones difíciles en la familia (separación de los esposos, muerte cercana, enfermedades, etc.) que hacen bajar la guardia a la autoridad.

-----------------------------------

Reflexionemos sobre nuestro rol de padres frente al comportamiento de nuestros hijos, quizá nosotros seamos el “problema”.

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

domingo, 24 de enero de 2010

Las 7 maravillas del mundo: Gracias Señor

Este mensaje – doble- es para reflexionar profundamente acerca de nuestros valores personales y sobre todo, el cómo valoramos lo que Dios nos ha “regalado”. Y más aún, si tenemos un instante en nuestra vida para recordarlo y agradecérselo.

Leamos y reflexionemos…

PenguinsA un grupo de estudiantes de secundaria se les pidió que listaran lo que ellos pensaban que eran las "7 maravillas del Mundo moderno o actuales". A pesar de ciertas diferencias, las siguientes fueron las que más votos recibieron:

  1. La pirámide de Chichen Itzá (México)
  2. El Taj Mahal de la India
  3. El templo de Petra, en Jordania
  4. El coliseo de Roma
  5. El Machu Pichu, Perú
  6. El Cristo Redentor, de Río de Janeiro
  7. La Gran Muralla China

Mientras contaba los votos, la maestra notó que había una niña que no había terminado de listar sus sugerencias. Así que le preguntó si estaba teniendo problemas con su lista, a lo que la niña respondió: "Si, un poquito. No puedo terminar de decidirme pues hay muchas."

La maestra entonces le dijo:

"Bueno, léenos lo que tienes hasta ahora y a lo mejor te podemos ayudar".

La niña lo pensó un instante, pero luego leyó:

"Yo pienso que las siete maravillas del mundo " son:

  1. Poder ver...
  2. Poder oír...
  3. Poder tocar...
  4. Poder probar...
  5. Poder sentir...
  6. Poder reír...
  7. Y poder amar."

Se hizo tal silencio en la clase que si se hubiera caído un alfiler, se hubiera escuchado.

¡Las cosas simples y ordinarias y que nosotros tomamos como triviales, son sencillamente maravillosas!

Un recordatorio que hay que tener presente siempre: Las cosas mas preciadas de la vida no se pueden construir con la mano ni se pueden comprar con dinero.

 Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia cuando suena el despertador. .. Gracias a Dios que puedo oír. Hay muchos que son sordos.

Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi habitación?. Gracias a Dios que puedo ver. Hay muchos ciegos.

Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama... gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo. Hay muchos postrados que no pueden. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Aunque me enojo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron un desorden... gracias a Dios que tengo familia. Hay muchos solitarios.

Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor... gracias a Dios que tengo alimentos. Hay muchos con hambre.

Aunque mi trabajo en ocasiones sea monótono rutinario, gracias a Dios que tengo ocupación. Hay muchos desempleados.

Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme... gracias a Dios que estoy vivo.

Recuerda siempre decir: "Gracias".

--------------------------------------

Las 7 Maravillas del Mundo, tomado de CatolicosHispanos.com, colocado por César Gonzales.

Gracias a Dios, tomado de Valores en Encuentra.com, enviado por Luz del Alba Priego de Infante.

--------------------------------------

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

viernes, 22 de enero de 2010

papás, aprendamos a lograr una autoridad positiva

Un problema actual dentro de la familia es la pérdida de la autoridad frente nuestros hijos. ¿Somos demasiado blandos?, ¿no queremos que ellos vivan lo que nosotros vivimos con nuestros padres?. ¿Somos triunfadores en el trabajo y perdedores en el hogar?. Este artículo tomado de solohijos.com nos ayudará a tener una visión esperanzadora de cómo lograr esa necesaria autoridad en el hogar.

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?

En una de las primeras charlas que di a un grupo de padres de un kinder, una madre levantó la mano y me preguntó:

- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
- Dígale que baje, - le dije yo.
- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
- ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.
- Tres años - afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?

Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

  • La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

  • Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, piénselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro.
    En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

  • El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

  • Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la autoestimaimportancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
    Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

  • Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.
    Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

  • No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

  • No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.
  • No escuchar. Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

  • Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.

Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

  • Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.
  • Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.
  • Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.
  • Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.
  • Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.
  • Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.
  • Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.
  • Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.

Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.

padre e hijo

Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las  técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

Autor: Pablo Pascual Sorribas. solohijos.com

-------------------

Seamos padres que amen a sus hijos… que ellos se den cuenta que les amamos… sepamos demostrar nuestra autoridad…

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

martes, 19 de enero de 2010

La familia ha llegado… y no es Navidad

Esta reflexión nos lleva a pensar en el futuro próximo que como esposos viviremos, pero también en el hecho que como hijos debemos agradecer a nuestros padres todo lo que nos han brindado, no sólo en fechas tan importantes como la Navidad o fin de año. Leamos y reflexionemos…

-------------------------------

Me vi de pronto acompañado únicamente de mi esposa, sentados a la mesa, los dos solos. En ese instante, no se de que forma vinieron a mi mente mis padres.

Cuando joven, al llegar las fiestas navideñas, las posadas, con los amigos y demás, optaba siempre por asistir a estas reuniones que pasarlas con mis padres.

Mi padre, siempre quiso que toda la familia, al menos el día último del año, la pasáramos juntos. Siempre nos decía, recuerdo ahora, que dividiéramos las dos fechas. Los que ya estaban casados, pasaran la Nochebuena en casa de sus suegros y, los aún solteros, con los amigos. Lo único que nos pedía era que el día último lo esperáramos con él y con mi madre. Nunca se lo pudimos cumplir.

Mis hermanos ya casados, nunca pudieron. Siempre alegaron que estaba muy retirada la casa de sus respectivos domicilios, que era muy fría la noche, en fin, siempre excusas.

Los solteros, preferimos siempre salir con los amigos, beber hasta que no había una botella más que abrir o un súper donde poder comprar más alcohol.

Una noche de diciembre, mi hermano mayor nos convoco a todos los demás, para hacernos saber, que deberíamos pasar más tiempo con los viejos, que nunca después de haberse casado los mayores, habían pasado un fin de año con ellos.

Más bien pienso ahora, que mi hermano, estaba pasando por lo mismo que mis padres, ya que sus hijos mayores, empezaban a pasar estas fechas con sus amigos y él y su esposa, pasaban ya sus dos primeras noches de fin de año solos. Todos estuvimos de acuerdo en que pasaríamos el 31 de diciembre de ese año, en casa de mis padres.

ancianos _esposos Mis padres se pusieron muy felices, mi padre le dijo a mi madre, que sacara las ollas grandes para preparar una gran cena. En la casa era todo felicidad. Mi padre se acercó a mí y dijo: Estoy muy feliz hijo, porque por fin voy a tener a todos como cuando eran pequeños, sentados en la mesa de la casa. Quiero ver a mi hijo el mayor a mi derecha, a ti a mi izquierda por ser el más pequeño.

Tu madre estará en el extremo opuesto y tus hermanas a su derecha excepto tú, que estarás en ese lado-. Se le veía tan feliz, que me dio un abrazo el cual sentí tan lleno de amor que quise llorar.

Todo estaba listo. Eran las 7:00 de la noche y les dije a mis padres que iría a comunicarles a mis amigos que no pasaría el fin de año con ellos sino con mi familia. Mi padre dijo: Haces bien hijo, para que no te vayan a esperar y me dio una palmada en el hombro y me brindó una bella sonrisa.

Cuando salí me esperaban dos de mis amigos a los que les comente lo que habría de hacer esa noche. Mis amigos me dijeron, que al menos brindara con ellos antes para que así ellos sintieran que estaba ahí en el grupo.

Ese brindis se alargo hasta casi antes de la media noche, tiempo en el cual, pensé muchas veces que en mi casa habrían de estar mis hermanos y hermanas con mis padres y yo, acá sin cumplir lo que había prometido a mis hermanos sobre esa noche. Ya un tanto arrepentido por no haberme ido de inmediato, me retire de con mis amigos sin siquiera avisarles, presentía que me habría de recibir un buen regaño por parte de mis hermanos y ver el rostro de mis padres, enojados conmigo.

Cuando iba llegando a casa, no percibí alboroto alguno de parte de mí familia, pensé que por estar fría la noche se encontrarían al interior de la casa con mis padres. Entre por la puerta de atrás para no ser tan obvio, al menos si me preguntaran diría que estaba dormido así que no habría ningún problema.

En verdad, ahora que lo recuerdo, una lágrima se desborda de mis pupilas. Cuando abrí la puerta no oí ningún ruido sólo escuche la conversación de mi padre con una voz quebrada por el llanto diciéndole a mi madre. Vieja, no vino nadie, ni siquiera el menor de mi hijos esta con nosotros, que hemos hecho con nuestros hijos, que ahora no quieren estar aquí- Se oía una onda tristeza en estas palabras, que no tuve valor ni siquiera para acercarme. Seguí oyendo a mi madre que le contesto con unas palabras que aún retumban en mis oídos.

el abuelo Viejo: los padres estamos en el pensamiento de los hijos cuando están pequeños, pero cuando crecen, ese pensamiento lo ocupan sus propios hijos, sus ocupaciones, sus amistades, otras cosas. ¿Tú crees que preferirían pasar la noche de fin de año con un par de viejos que ya no pueden bailar, Que no pueden desvelarse como lo hacían antes? Mira, voy a poner los 10 platos sobre la mesa, y el que vaya llegando le iremos sirviendo.

Sentí un nudo en la garganta enorme que no me dejaba respirar, me sentí tan desgraciado, tan mal hijo, tan no sé que. Salí de donde estaba y abracé a mi padre y le pedí perdón, luego fui con mi madre, y le bese sus manos y me arrodille, ella me besaba los cabellos mientras mi padre se secaba las lagrimas y dándome la mano me sentó a su derecha y dijo: No es necesario que estén todos, uno solo representa a los demás. ’Vieja’, sirve la cena que mi familia ha llegado.

Hoy mis hijos no están conmigo y en mi mesa están los 2 platos servidos, en cuanto llegue uno, mi familia habrá llegado...

--------------------------

Artículo tomado de reflexiones de Encuentra.com, su autor es Miguel Arriaga García, quien nos recuerda que “el amor no tiene fechas, tiempo, circunstancia, se da en todo momento”.

Si tienes la suerte de tener aún a tus padres a tu lado, búscalos, dales un beso, diles que los amas, no esperes algún día en especial para visitarlos… que tú también llegarás a vivir lo mismo.

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

miércoles, 6 de enero de 2010

El padre bueno y el “buen” padre

Este artículo es tomado del portal Familia en el Internet – www.familia.cl, leámoslo y meditémoslo como buenos padres que debemos ser.

vela

Un corazón blando basta para ser un padre bueno; en cambio la voluntad más fuerte y la cabeza más clara son todavía poco para ser un buen padre.

Padres buenos hay muchos, buenos padres hay pocos.

No creo que haya cosa más difícil que ser un buen padre. En cambio no es difícil ser un padre bueno.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno; en cambio la voluntad más fuerte y la cabeza más clara son todavía poco para ser un buen padre.

El padre bueno quiere sin pensar, el buen padre piensa para querer.

El buen padre dice que sí cuando es sí, y no cuando es no; el padre bueno sólo sabe decir que sí.

El padre bueno hace del niño un pequeño dios que acaba en un pequeño demonio.

j0289852 El buen padre no hace ídolos; vive la presencia del único Dios.

El buen padre echa a volar la fantasía de su hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas.

El padre bueno "amanteca" la voluntad de su hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades.

El buen padre templa el carácter del hijo llevándolo por el camino del deber y del trabajo.

Y así, el padre bueno llega a la vejez decepcionado y tardíamente arrepentido, mientras el buen padre crece en años respetado, querido, y a la larga, comprendido.

----------------------------------------------

Seamos entonces “buenos padres y madres” que saben amar a sus hijos.

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

lunes, 4 de enero de 2010

Un nuevo año

Terminamos un año, y nos invita el tiempo a reflexionar, a dar gracias por todos los beneficios que se nos ha dado. Ha sido un año con dificultades y situaciones difíciles que nos han hecho crecer como personas y como cristianos, porque Dios siempre nos da las cosas que necesitamos para que crezcamos, para que maduremos. Han sido 365 días que han tenido sus amaneceres y sus atardeceres, y todo ha tenido su encanto.

Gracias a Dios porque ha sido bueno con nosotros y por ello estamos contentos. Pongamos en sus Manos misericordiosas el año que terminó, de todo aquello que hicimos mal, o cuando dejamos de hacer el bien. Todo lo hemos de poner en la misericordia de Dios, nuestras heridas, nuestros resentimientos, nuestras envidias, nuestra pereza para hacer el bien, nuestro orgullo frente a la vida… dejemos en Dios todo aquello que nos ató, aquello que nos esclavizó, y caminemos con la libertad de los hijos de Dios al encuentro del nuevo año que acabamos de estrenar.

Iniciar el nuevo año, con un corazón agradecido, porque si no valoramos el trabajo que Dios ha hecho por nosotros, entramos al nuevo año con la tristeza del pasado, con la angustia de lo que nos hizo sufrir, y el nuevo tiempo, se tornaría como el deseo de fugarse del presente para esperar algo nuevo y esperar algo bueno como si fuera fortuna, como si fuera la suerte… sin ser responsable de nuestra existencia.

jesus amor Un nuevo año es tiempo de encuentro y por lo tanto de celebración, porque es encuentro de oportunidades; ha de ser celebrativo porque lo iniciamos con un corazón agradecido, ha de ser un tiempo de encuentro donde tenga cabida la sorpresa, el milagro, el estupor. No es una esperanza fortuita, ni producto de un juego de azar, sino es ir al encuentro del nuevo tiempo en la esperanza, de la realización plena del amor de Dios.

Si el año que terminó lo hemos puesto en las manos misericordiosas del Padre, pongamos en su Providencia el año que acabamos de estrenar, que todos nuestros días que están por venir estén confiados a la Divina Providencia del Señor, que, bien sabemos, cada instante de nuestra vida depende totalmente de Dios. Es Él quien nos cuida, es Él quien nos protege, quien nos provee de lo necesario para cada día, pues cada día tiene lo necesario para que podamos descubrir Su amor y cada día tiene su propio afán.

El amor de Dios se complace en hacer nuevas todas las cosas, un amor que se regocija en compartirse en cada instante, es el mismo Amor que nos ha creado de la nada. Es Dios mismo que se comparte con nosotros en cada instante especialmente en la Eucaristía. Por eso, podemos aventurarnos ya desde este momento a desear y esperar un buen año y…¡Que se realice como nuestro Padre Dios lo haya dispuesto!.

Autor: P. Idar Hidalgo. Catholic.net

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

martes, 10 de noviembre de 2009

Oración de los Esposos

joaquinyanaEsposos Joaquín y Ana, padres de Santa María

Señor haz de nuestro hogar un refugio de tu amor.

Que no haya ofensa, porque tú nos alientas.

Que no hay amargura, porque tú nos alientas.

Que no haya rencor, porque tú nos dar perdón

Que no haya desaliento, porque tú estás con nosotros.

Que sepamos marchar abrazados hacia Ti, en nuestro diario vivir.

Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.

Que cada noche nos encuentre con más amor de esposo.

Haz, Señor, de nuestras vidas una página llena de Ti.

Haz de nuestros hijos lo que Tú anhelas; ayúdanos a educarlos.

Haz que nos esforcemos en el consuelo mutuo.

Haz que hagamos del amor un motivo para amarte más.

Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.

Que cuando veamos el gran día de ir hacia tu encuentro, nos concedas hallarnos unidos para siempre a Ti.

Amén.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Una lección de amor

Los hijos crecen y en esa seguridad ven a los padres como alguien que ya no da más, no ofrece más, o porque casi no lo vimos en nuestro diario crecer es la molestia de su ya madurez como hijo. Y muchas veces nos excedemos, no le damos el verdadero valor, lo hacemos sentir mal…

¡Enseñemos a nuestros hijos a valorarnos como padres!. No sacando en cara lo que hacemos por ellos, sino ofreciéndoles nuestro amor incondicional siempre, haciendo que ellos sepan que es así, único y verdadero amor de padre a un hijo.

Este video llega al corazón. Compártelo con tus padres, tus hijos, con quien más quieres porque de verdad es una verdadera lección de amor.

Gracias a María José Yañez, mi hermana y amiga en Católicos Hispanos que se los puedo ofrecer.

La vida da vueltas… es uno de los mensajes que también resalto de este corto. ¿Qué otros mensajes puedes resaltar tú?.

Que el Señor los Bendiga y los Guarde…

Luis Antonio

martes, 3 de noviembre de 2009

Cómo educar hijos seguros de sí mismos

"Si brindas seguridad, enseñarás confianza"

Una persona segura de sí misma denota firmeza, positivismo, alta autoestima y determinación. Además, se caracteriza por ser independiente, autónoma, convincente y generar confianza en los demás. Todas estas cualidades las podemos cultivar en nuestros hijos dependiendo de la educación que les demos.

Todo padre desea que sus hijos tomen decisiones asertivas, se desarrollen socialmente, tengan la seguridad para expresar adecuadamente sus sentimientos, posean el suficiente valor para enfrentar situaciones complejas, y así poco a poco vayan ganando autonomía. No obstante, cuando se educa bajo un contexto de inseguridad y miedos, lo único que logramos es que nuestro hijo no pueda desarrollar las capacidades que en un futuro le serán determinantes.

Seguridad y autoestima

El pedagogo José María Lahoz García dice: “la seguridad en uno mismo es fruto del convencimiento de que se tiene la capacidad suficiente para manejar algunas situaciones con éxito y que se puede ofrecer algo valioso a los demás. Esta seguridad es consecuencia de lo que comúnmente llamamos autoestima”.

La autoestima le permite a la persona actuar con seguridad y afrontar la vida desde una perspectiva positiva y emprendedora. Además, proporciona la capacidad de resolver problemas graves porque se afrontan con optimismo. Asimismo, una alta autoestima certifica mayor tolerancia al fracaso.

Lo que debemos lograr con nuestros hijos, es que se sientan valiosos y queridos, haciendo un trabajo basado en el reconocimiento del logro, en el elogio y en la estimulación.

familia-hijos

“El desarrollo de la autoestima, es considerado por psicólogos infantiles como la puesta en marcha del `motor´ que impulsará al pequeño para que establezca y cumpla objetivos propios, pues se ha comprobado que un niño que se aprecia a sí mismo es físicamente más sano, tiene considerable motivación para aprender, actúa con responsabilidad y cuenta con mayor tolerancia en caso de que las cosas le salgan mal… Ayudarle al hijo a tener confianza en sí mismo, facilitará su convivencia con otras personas, le permitirá convencerse de que tiene capacidad para actuar con éxito en la vida y le hará entender que su amistad e ideas son tan valiosas como las de cualquier otra persona”, afirman María Elena Moura y Lorena Rodríguez en su artículo de saludymedicinas.com

Indicadores de inseguridad

Los niños inseguros suelen sentirse limitados porque no se atreven a hacer algunas cosas por cuenta propia, les cuesta establecer vínculos afectivos con otros chicos de su edad, no progresan en sus primeros aprendizajes escolares, se rinden al primer intento, se sienten frustrados cuando fallan y tienen muy presente la posibilidad de “hacer el ridículo”.

Un niño que carece de seguridad propia, tendrá muchos problemas en el futuro, debido a que sentirá angustias y preocupaciones innecesarias, que además se pudieron haber evitado. Todo esto lo pone en clara desventaja.

Las principales señales de un niño inseguro son:

  • Muestra temor excesivo a errores y fracasos.
  • Tiene poca motivación para jugar o convivir.
  • Carece de entusiasmo y presta poca atención a las clases.
  • Es muy sensible a las críticas u observaciones.
  • Invierte varias horas al estudio, pero su desempeño escolar es deficiente.
  • Puede ser muy tímido en el aula o, por el contrario, ruidoso y conflictivo.
  • Evita cualquier reto a sus hábitos.
  • Se siente frustrado en la escuela.
  • Tiende a descalificarse y a decir que no tiene habilidad para ciertas cosas.

A diferencia del niño seguro:

  • Es muy curioso.
  • Le gustan los desafíos.
  • Tiene muchas ganas y facilidad para aprender de sus diferentes materias escolares o actividades.
  • Los fracasos y errores representan oportunidades para aprender.
  • Conoce sus puntos “fuertes” y “débiles”.
  • Acude con gusto a clases.
  • Admite críticas.
  • Es muy sociable con sus compañeros.

Padres seguros, hijos seguros

Educar hijos seguros requiere que los padres también sean seguros. Recordemos que los padres educamos con el ejemplo. Si los hijos nos perciben seguros de nosotros mismos, ellos reflejarán esa firmeza en su conducta.

EDUCANDO A LOS HIJOS Los padres, familiares, profesores y amigos, son los principales entes influyentes en la personalidad del niño. “Estas personas actúan como espejos en los cuales el niño ve reflejada la imagen de sí mismo, y, a través de ellas, se va conociendo y va percibiendo el grado de aceptación y aprecio que producen sus actuaciones y su propia persona” indica José María Lahoz García.

No sobra decir que la percepción que tienen los niños de las reacciones de sus padres no se alimenta exclusivamente de las palabras que dicen, la comunicación no verbal y los sentimientos, le permitirán al niño percibir una realidad existente.

¿Cómo brindarles seguridad en sí mismos?

La comunicación padre e hijo es fundamental para ayudarle a incrementar la confianza en sí mismo. Igualmente, establecer fuertes lazos afectivos sin dejar a un lado las normas y la autoridad, ello con el fin de enseñarle a comprender que la vida tiene límites y debe valerse de sus fortalezas para afrontarlas. No obstante, es necesario comprender que no basta con que los padres sientan amor por su hijo, sino que deben aprender a transmitírselo.

----------------------------------------

Fuente: Lafamilia.info

Que el Señor los Bendiga y los guarde…

Luis Antonio

domingo, 27 de septiembre de 2009

Sólo le pido a Dios

Continuando con el tema de la convivencia. Si esta no se diera, ¿qué sucedería en la sociedad?. Respondemos:

violencia, muerte, guerra, hambre, sufrimiento, genocidio, llanto, destrucción…

Este video es más que elocuente… vemos con tristeza el camino que la humanidad va tomando por dejar de lado la auténtica convivencia en el amor. Hemos dejado de amar, porque hemos dejado de pedir a Dios, de conocerle, de amarle…

Con la canción “Sólo le pido a Dios” nos muestra lo lejos que hemos ido por la falta de amor.

Por eso es importante que construyamos nuestra relación de esposos y padres desde la armonía, la paz, la tolerancia, el amor. Nuestros hijos nos ven, mostrémosle la adecuada convivencia de los esposos y padres que se aman y respetan.

Hay unas preguntas que al final de este video se presentan. Respóndelas desde la perspectiva del amor y de sentirnos hijos de Dios. Hijos que vivimos en una “casa global” que es la creación, la cual tenemos que cuidar adecuadamente.

Que el Señor te bendiga y te guarde…

Luis Antonio

Enseñemos a valorar la convivencia humana

¿Por qué tenemos que enseñar a nuestros hijos la convivencia?. Este clip animado nos muestra a maravillosamente aquellas actitudes humanas que nos hacen menos y que reflejan el poco valor que tenemos sobre la convivencia, vista esta como uno de los pilares fundamentales de la sociedad, donde la persona demuestra esa voluntad expresa y decidida de vivir con otros seres como él, basándose en el respeto, la tolerancia, en una palabra, en el amor.

Ser persona significa vivir entre y con otras personas. Dios lo quiso así desde la creación del hombre: “no es bueno que el hombre esté solo…”. (Gn 2,18). Recordémoslo.

En wikipedia encontré esto:

El ser humano tiene dos necesidades sociales básicas: la necesidad de una relación íntima, estrecha con un padre o un cónyuge y la necesidad de sentirse parte de una comunidad cercana e interesada por él. Somos fundamentalmente animales grupales (yo diría seres sociales) y nuestro bienestar es mucho mayor cuando nos encontramos en un ambiente armónico, en el cual vivimos en estrecha comunión.

En la escuela se refuerza este valor, se refuerza no se crea porque el mismo nace del ejemplo del hogar, de la convivencia entre padres e hijos, entre familiares, vecinos, amigos, etc.

Como docentes “luchamos” muchas veces contra las actitudes de nuestros estudiantes que no hacen otra cosa que separarse más por la violencia, intolerancia, falta de respeto que se vive en el aula. ¿Será que los niños y jóvenes vienen “cargados” con esas actitudes negativas por lo que ven y sienten en casa?.

En el post “children see, children do”, veíamos que el ejemplo negativo de los padres queda en el recuerdo de sus hijos, que se repiten como círculo vicioso. Entonces, afirmamos lo dicho anteriormente.

Es nuestro deber procurar que nuestros hijos convivan en la felicidad y la armonía, aceptando a los otros, siendo civilizados donde el trato mutuo se base en la práctica diaria de los valores. Se tiene un post sobre los valores para lograr la felicidad. No les dejemos toda la responsabilidad a los queridos maestros de la escuela.

Aquí el famoso video.

Mira con atención las expresiones de los pequeños alados, lo que hacen, piensan, animan, imitan, etc. Cuántas veces hemos hecho lo mismo!!!!!!!!.

Actividades:

  1. Compártelo con los seres a quien amas.
  2. Obsérvalo junto a tus hijos y charla con ellos al respecto.
  3. Pide perdón por aquellos momentos que no has sabido convivir, y si puedes, pídele perdón a aquellas personas a quienes has hecho sentir mal con esas actitudes negativas.

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

jueves, 24 de septiembre de 2009

El matrimonio ayer, hoy y siempre

Continuando con Luce Bustillo-Schott desde Catholic.net comparto este interesante artículo cuyo mensaje es: el matrimonio es el mismo ayer, hoy y siempre. Dejemos de vivir en engaños pensando en lo fácil que puede ser “empezar otra vez”; por el contrario, busquemos la santidad en la unión esponsal. En nosotros está lograrlo, sólo en nosotros está el poder hacer que dure para siempre… leamos el mensaje.

El matrimonio…

El matrimonio es y siempre será una unión indisoluble. Ante los ojos de Dios no hay alternativas después de que Él ha dado Su bendición y sellado dos almas con Su promesa de amor "que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre".(Mat.19,6)

"¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es mas que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje será como su maestro" (Lc 6,39-40).

Cuando un "ciego" dice que los casados que se separan se casen otra vez ("así rehacen sus vidas y pueden ser felices") y mas de cuatro repiten esta creencia, nos encontramos ante un ciego que guía a otros ciegos que están convencidos de que lo que dicen es lo mejor y lo correcto. Así lo que sucede es que terminarán cayendo todos en el "hoyo".

Por el hecho de que un grupo de ciegos no pueden ver el sol no quiere decir que no existe la luz. Por el hecho de que no todos entendemos las verdades de la fe no significa que no sean ciertas. Si nos comparamos con Dios podremos darnos cuenta de que somos de mente corta y que nuestros pensamientos son finitos y al fin y al cabo nos dejamos cegar por aquellos que insisten en vivir en la oscuridad.

Entender las verdades de la fe no es fácil y menos cuando decidimos buscar una felicidad falsa y egoísta queriendo ir contra la voluntad de Dios faltando a Su Palabra y a Sus mandamientos, al dar rienda suelta a nuestras pasiones desordenadas y al dejarnos guiar solo por el deseo, la pasión y el querer, confundiendo todo esto con el verdadero amor.

j0309376 El verdadero amor esponsal solo se vive dentro del matrimonio en todo su esplendor y plenitud ya que los esposos han recibido la fuerza del Espíritu Santo a través de la bendición de Dios al unir en alianza dos vidas en una.

Hoy el hombre camina "ciego" en un mundo lleno de engaños y mentiras por buscar desesperadamente una felicidad falsa viviendo en desobediencia a Dios y apartados de Él, faltando al cumplimiento de Sus leyes y preceptos, arriesgando su santidad, salvación y vida eterna.

En el afán de "rehacer sus vidas" buscan de cualquier manera la aprobación a lo que quieren acudiendo a algunos sacerdotes que en su fragilidad humana y conmovidos por el sufrimiento buscan dar la respuesta que creen están esperando esa mujer o ese hombre: rehacer sus vidas a través de una nueva unión. Pero estas personas no se dan cuenta de que si el sacerdote es un hombre de oración profunda y de santidad les diría más bien: lucha por tu matrimonio, oremos juntos por ese esposo(a), reza mucho por él, ten fe en que para Dios nada es imposible y lo importante es su alma.

Si el sacerdote da una respuesta equivocada uno puede creer que está bien buscar una nueva unión, que ese sacerdote ha dado el mejor consejo, y siguen adelante sin darse cuenta de que el enemigo los ha engañado valiéndose del sacerdote llevándolos a caer en el "hoyo", viviendo en adulterio y olvidándose que han abandonado a la esposa(o) e hijos y que nadie puede ser feliz sobre el dolor y la desolación de otros y menos de aquellos a los que Dios le dio a cuidar.

El enemigo a quienes más ciega son a aquellos que están cerca de Dios, que van a misa, que están en ministerios y ayudan de manera especial a sus parroquias sacándolos del camino al hacerles creer que pueden y tienen derecho a ser felices.

¿Acaso un ciego puede guiar a otro ciego? Muchos hoy viven de esta manera "ciegos" a la única felicidad y verdad que existe, Jesús. Si fuéramos verdaderos discípulos de Jesús, del Maestro, le imitaríamos en todo especialmente en el amor, amando como Él ama, perdonando como Él perdona, haciendo siempre el bien, buscando la perfección y santidad para llegar un día a alcanzar los bienes eternos junto a Dios.

j0427849 El matrimonio es y siempre será una unión indisoluble. Ante los ojos de Dios no hay alternativas después de que Él ha dado Su bendición y sellado dos almas con Su promesa de amor "que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre".(Mat.19,6).

Pidamos a nuestra Madre Santísima que interceda por los matrimonios para que cada día puedan encontrar en Jesús la fuente de agua viva que los mantenga unidos, que interceda como lo hice en Caná de Galilea y le pida por aquellos que se les ha acabado el vino, que llene nuestras tinajas con el mejor vino para que sean restaurados tantos matrimonios, y que de esa manera podamos glorificar a Dios. Que interceda por nuestros sacerdotes para que puedan alcanzar las gracias por Él prometidas y puedan cumplir Su Palabra y hacerla vida en ellos, dando a todos Sus hijos consejos a la luz del evangelio con amor y santidad por la salvación de las almas.

¿De que le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? (Mt.16, 24-28)

------------------------

El matrimonio es para toda nuestra vida. Si todavía estás en la posibilidad de luchar por él hazlo, no pierdas tiempo. Si deseas repasa los post anteriores donde hablamos de las secuelas del divorcio en nuestros hijos.

Dejemos el egoísmo que mata el amor… Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio