Un espacio dónde crecer como esposos y padres, buscando la felicidad en pareja y en familia junto a nuestros hijos, Don de Dios. Oremos diciendo "Señor Padre Celestial haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor". Juan Pablo II
jueves, 3 de abril de 2014
Carta de un padre a su hija: 8 reglas de citas con un chico
lunes, 30 de mayo de 2011
Papá… siempre te veo
Hermoso video que nos habla de aquel espectador que sigue nuestros pasos, ve nuestras acciones, contempla nuestras alegrías o enojos.
Ayer domingo 29 de mayo participaba con los otros padres de familia de la clase de mi hija en el colegio María Auxiliadora de la jornada de fin del programa de escuela de padres preparados por las hermanas salesianas con el apoyo de laicos comprometidos. Esta vez me tocó ser dirigido, escuchando y viviendo la propuesta para el crecimiento de nuestra relación de pareja y padres, teniendo entre los temas del compartir este que quizá es el que debamos tener más en cuenta… ejemplo de nuestros hijos… luz en su camino… piedra que edifica su propia vida…
Desde que sus ojitos se abren muy temprano hasta que se cierran de cansados por la noche, nosotros los padres – papá y mamá – somos observados, analizados, estudiados. Saben cuando estamos tristes o alegres, con problemas del trabajo, enojados… y tanto nos conocen que ya saben cómo actuar en casa para no hacernos enojar más, si fuera el caso.
Vivamos en el mensaje del video una nueva forma de ser mejores papás que comparten sin medida los momentos y gozos de nuestros hijos. Ellos serán al final el reflejo de lo que somos – otro mensaje de la jornada de ayer con mis papás compañeros.
Disfruten de este maravilloso video…
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
sábado, 19 de junio de 2010
Papá, cuál es tu riqueza
Para celebrar juntos el día del padre – en Perú – te “regalo” este video con un mensaje fenomenal. ¿Cuánta es tu riqueza papá?. A veces ni la sabemos y la vivimos. No la reconocemos y es parte de nosotros. Muchas veces las desmerecemos…
Ve el video y escucha atentamente el relato para darte cuenta cuál es tu fortuna y sé feliz con ella…
Narración: tomada del concierto “lo cortez no quita lo cabral”…
Después digamos “ahora si, feliz día papá…”
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
martes, 19 de enero de 2010
La familia ha llegado… y no es Navidad
Esta reflexión nos lleva a pensar en el futuro próximo que como esposos viviremos, pero también en el hecho que como hijos debemos agradecer a nuestros padres todo lo que nos han brindado, no sólo en fechas tan importantes como la Navidad o fin de año. Leamos y reflexionemos…
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Me vi de pronto acompañado únicamente de mi esposa, sentados a la mesa, los dos solos. En ese instante, no se de que forma vinieron a mi mente mis padres.
Cuando joven, al llegar las fiestas navideñas, las posadas, con los amigos y demás, optaba siempre por asistir a estas reuniones que pasarlas con mis padres.
Mi padre, siempre quiso que toda la familia, al menos el día último del año, la pasáramos juntos. Siempre nos decía, recuerdo ahora, que dividiéramos las dos fechas. Los que ya estaban casados, pasaran la Nochebuena en casa de sus suegros y, los aún solteros, con los amigos. Lo único que nos pedía era que el día último lo esperáramos con él y con mi madre. Nunca se lo pudimos cumplir.
Mis hermanos ya casados, nunca pudieron. Siempre alegaron que estaba muy retirada la casa de sus respectivos domicilios, que era muy fría la noche, en fin, siempre excusas.
Los solteros, preferimos siempre salir con los amigos, beber hasta que no había una botella más que abrir o un súper donde poder comprar más alcohol.
Una noche de diciembre, mi hermano mayor nos convoco a todos los demás, para hacernos saber, que deberíamos pasar más tiempo con los viejos, que nunca después de haberse casado los mayores, habían pasado un fin de año con ellos.
Más bien pienso ahora, que mi hermano, estaba pasando por lo mismo que mis padres, ya que sus hijos mayores, empezaban a pasar estas fechas con sus amigos y él y su esposa, pasaban ya sus dos primeras noches de fin de año solos. Todos estuvimos de acuerdo en que pasaríamos el 31 de diciembre de ese año, en casa de mis padres.
Mis padres se pusieron muy felices, mi padre le dijo a mi madre, que sacara las ollas grandes para preparar una gran cena. En la casa era todo felicidad. Mi padre se acercó a mí y dijo: Estoy muy feliz hijo, porque por fin voy a tener a todos como cuando eran pequeños, sentados en la mesa de la casa. Quiero ver a mi hijo el mayor a mi derecha, a ti a mi izquierda por ser el más pequeño.
Tu madre estará en el extremo opuesto y tus hermanas a su derecha excepto tú, que estarás en ese lado-. Se le veía tan feliz, que me dio un abrazo el cual sentí tan lleno de amor que quise llorar.
Todo estaba listo. Eran las 7:00 de la noche y les dije a mis padres que iría a comunicarles a mis amigos que no pasaría el fin de año con ellos sino con mi familia. Mi padre dijo: Haces bien hijo, para que no te vayan a esperar y me dio una palmada en el hombro y me brindó una bella sonrisa.
Cuando salí me esperaban dos de mis amigos a los que les comente lo que habría de hacer esa noche. Mis amigos me dijeron, que al menos brindara con ellos antes para que así ellos sintieran que estaba ahí en el grupo.
Ese brindis se alargo hasta casi antes de la media noche, tiempo en el cual, pensé muchas veces que en mi casa habrían de estar mis hermanos y hermanas con mis padres y yo, acá sin cumplir lo que había prometido a mis hermanos sobre esa noche. Ya un tanto arrepentido por no haberme ido de inmediato, me retire de con mis amigos sin siquiera avisarles, presentía que me habría de recibir un buen regaño por parte de mis hermanos y ver el rostro de mis padres, enojados conmigo.
Cuando iba llegando a casa, no percibí alboroto alguno de parte de mí familia, pensé que por estar fría la noche se encontrarían al interior de la casa con mis padres. Entre por la puerta de atrás para no ser tan obvio, al menos si me preguntaran diría que estaba dormido así que no habría ningún problema.
En verdad, ahora que lo recuerdo, una lágrima se desborda de mis pupilas. Cuando abrí la puerta no oí ningún ruido sólo escuche la conversación de mi padre con una voz quebrada por el llanto diciéndole a mi madre. Vieja, no vino nadie, ni siquiera el menor de mi hijos esta con nosotros, que hemos hecho con nuestros hijos, que ahora no quieren estar aquí- Se oía una onda tristeza en estas palabras, que no tuve valor ni siquiera para acercarme. Seguí oyendo a mi madre que le contesto con unas palabras que aún retumban en mis oídos.
Viejo: los padres estamos en el pensamiento de los hijos cuando están pequeños, pero cuando crecen, ese pensamiento lo ocupan sus propios hijos, sus ocupaciones, sus amistades, otras cosas. ¿Tú crees que preferirían pasar la noche de fin de año con un par de viejos que ya no pueden bailar, Que no pueden desvelarse como lo hacían antes? Mira, voy a poner los 10 platos sobre la mesa, y el que vaya llegando le iremos sirviendo.
Sentí un nudo en la garganta enorme que no me dejaba respirar, me sentí tan desgraciado, tan mal hijo, tan no sé que. Salí de donde estaba y abracé a mi padre y le pedí perdón, luego fui con mi madre, y le bese sus manos y me arrodille, ella me besaba los cabellos mientras mi padre se secaba las lagrimas y dándome la mano me sentó a su derecha y dijo: No es necesario que estén todos, uno solo representa a los demás. ’Vieja’, sirve la cena que mi familia ha llegado.
Hoy mis hijos no están conmigo y en mi mesa están los 2 platos servidos, en cuanto llegue uno, mi familia habrá llegado...
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Artículo tomado de reflexiones de Encuentra.com, su autor es Miguel Arriaga García, quien nos recuerda que “el amor no tiene fechas, tiempo, circunstancia, se da en todo momento”.
Si tienes la suerte de tener aún a tus padres a tu lado, búscalos, dales un beso, diles que los amas, no esperes algún día en especial para visitarlos… que tú también llegarás a vivir lo mismo.
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
sábado, 7 de noviembre de 2009
Una lección de amor
Los hijos crecen y en esa seguridad ven a los padres como alguien que ya no da más, no ofrece más, o porque casi no lo vimos en nuestro diario crecer es la molestia de su ya madurez como hijo. Y muchas veces nos excedemos, no le damos el verdadero valor, lo hacemos sentir mal…
¡Enseñemos a nuestros hijos a valorarnos como padres!. No sacando en cara lo que hacemos por ellos, sino ofreciéndoles nuestro amor incondicional siempre, haciendo que ellos sepan que es así, único y verdadero amor de padre a un hijo.
Este video llega al corazón. Compártelo con tus padres, tus hijos, con quien más quieres porque de verdad es una verdadera lección de amor.
Gracias a María José Yañez, mi hermana y amiga en Católicos Hispanos que se los puedo ofrecer.
La vida da vueltas… es uno de los mensajes que también resalto de este corto. ¿Qué otros mensajes puedes resaltar tú?.
Que el Señor los Bendiga y los Guarde…
Luis Antonio
domingo, 6 de septiembre de 2009
Dónde lograr la felicidad
Sabes, lograr esa felicidad se da en y para la familia. Los hermanos Galán del dúo Pimpinela nos regalan este hermoso mensaje sobre el amor y la felicidad que de la familia nace. Como esposos y padres debe ser nuestro compromiso crear en nuestro hijos esa seguridad y sobre todo esa forma de ver el mundo desde el amor.
La familia, tu familia, necesita de ti, pon de tu parte…
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
Papá, quiero ser como tú
Navegando por internet me topé con este video, de verdad que a uno lo puede poner triste al darse cuenta que por el afán de buscar la felicidad en otros caminos dejamos de lado lo más importante.
Reflexionemos acerca de nuestro tiempo… decisiones… compromisos…, pongámoslo en la balanza.
Cambiemos esta historia, nuestra historia. Tenemos que hacerlo, podemos hacerlo. Lo más importante son ellos, no el trabajo. No desperdiciemos esos momentos que no volverán… ellos no se lo merecen.
Quizá la respuesta la encontremos en esta canción, Danny Berrios, un cantautor cristianos nos da el mensaje justo y necesario…
Dios, quiero ser como Tu Señor, porque mi hijo quiere ser como yo… que tu imagen Señor es lo que vea en mi… ayúdame Señor… Enséñame Señor a ser un buen ejemplo que sus ojitos puedan ver…
Sabes, ni toda la riqueza del templo de Salomón vale tanto como un minuto a lado de tus hijos.
Actividad:
- Pasa todo el tiempo posible hoy a lado de tus hijos, juega con ellos, conversa, báñalos, cárgalos en tus brazos, llénale de besos las mejillas, diles que los quieres mucho, y si es necesario, pídeles perdón por todo ese tiempo que no estuviste con ellos.
Que el Señor los bendiga y los guarde…
Luis Antonio
miércoles, 29 de julio de 2009
Y crees que tienes problemas…
Estas fotos me llegaron gracias a mi gran amiga Ketty Vía desde Mollendo. Como nos dice en el mensaje dejemos de quejarnos y disfrutemos lo que tenemos. Aquí las susodichas fotos.
A veces ciertos problemas no nos ayudan a disfrutar lo que Dios nos ha dado como regalo precioso. Una esposa amorosa, hijos que nos aman, la familia que es para nosotros. Ponemos encima de ella aquellos “problemas”: dinero, falta de comprensión, no hay comunicación, la otra o el otro, me equivoqué al elegir, no somos compatibles, etc.
Disfrutemos de lo que Dios nos ha dado como Don: matrimonio y paternidad. Lo demás no es nada. ¿A caso este ejemplo no nos da la razón?. Qué dices.
Luis Antonio
lunes, 27 de julio de 2009
Cuánto te extraño papá
“Cada 4 minutos se rompe un matrimonio en España” así lo suscribe el último boletín mensual monográfico del Instituto de Política Familiar de España (IPF). Este país como muchos otros experimenta un deterioro de las relaciones de pareja y leyes cada día más permisivas a favor de la desintegración familiar. “Mientras que actualmente en España se producen cada vez menos matrimonios (23.920 matrimonios menos que en el año 1990), la ruptura familiar se ha disparado (71.549 rupturas más que en el año 1990)”. (Population Research Institute – Boletín Iberoamericano).
Nosotros tampoco estamos lejos de convivir con esta realidad. Hace unas semanas daba una charla de Escuela de Padres y una profesora me comentaba que una joven pareja había decidido separarse. Al final de la jornada, ya junto a sus hijas, les pedí a los papás que las abracen fuerte otra vez. Animándolos a todos pude observar con cierta alegría que aquella pareja que durante toda la jornada apenas se dirigía la palabra estaba abrazada, un abrazo de tres almas que necesitaban sentirse unidas.
Qué difícil es hoy conversar con los padres de familia sobre el amor entre la pareja cuando a la vuelta de la esquina encontramos todas las facilidades legales y las más variopintas excusas de por qué es “necesario” que la pareja se separen: porque no se puede ya más, es mejor para todos, puedes encontrar la felicidad en otra parte, es tu vida y puedes decidir, etc… y un largo etc.
Qué fácil es decidir hoy el futuro de la relación, sea cual fuera la causa de la ruptura, que mirar el futuro venidero de aquellos esposos y sobre todo de los hijos que nacieron de ese amor.
¿Qué genera en los hijos la falta de uno de sus padres?. ¿Qué genera en la pareja el sentir que fracasó o que no pudieron encontrar otras formas para sentir seguridad en su relación?. Si deseas conocer acerca de esto compartamos este artículo de La Familia.Info, un portal de la familia en internet: (clic en el vínculo)
Cómo afecta el divorcio en los hijos
Como pareja, a pesar de lo que pueda haber sucedido, te invito a que reflexiones y recurras a todos los medios necesarios para salvar tu matrimonio, por el bien de ambos y sobre todo por el bien actual y futuro de tus hijos. Qué hacer dirás… primero, recurre a Dios nuestro Padre que nos escucha y responde de las maneras más desconcertantes. ¿Acaso aquel abraso del que te comento en este post no es una respuesta directa de Dios?.
Luis Antonio
viernes, 24 de julio de 2009
Ecuación para lograr la felicidad: b.e = b.p
Esta viene a ser la ecuación básica de toda relación familiar. Ser buenos esposos nos lleva a ser buenos padres. Si relacionamos que ser un gran hombre o mujer como la perfección de la persona, y esta como constante, al igualarla en ambos lados de la ecuación vemos que no varía la igualdad porque el ser una gran persona está directamente relacionada a ser buenos esposos para lograr ser buenos padres.
b.e.(gp) = b.p. (gp)
Escucho durante las charlas que es difícil ser un buen padre. ¿Será a caso que no eres una buena pareja para tu esposo o esposa?. Muy rápido nos olvidamos que el primer vínculo en la familia es el de ser esposos, y nos convertimos en sólo compañeros en la necesaria tarea de mantener el hogar y la prole que rápido va llegando.
¿Cómo podemos ser entonces buenos esposos?. No hay modelo de esposa o de esposo para imitar. Ser esposos es lo más personal y propio del ser humano. No hay computadora capaz de tabular las condiciones que tienen que adornar a una pareja para que sea el ideal porque no se puede computarizar el amor.
Debemos entender que ser buenos esposos no es para que nos miren los vecinos o se alegren las familias de cada uno de nosotros. Debemos ser buenos esposos a los ojos de nuestros hijos para que ellos vivan y valoren el amor que se refleja en el matrimonio de sus padres, porque este amor los heredarán y copiarán a su debido tiempo.
Recuerdo una frase que se quedó grabada con fuego en mi corazón. Viajé a Tacna a un Encuentro Regional de Laicos, y a la entrada del colegio donde se desarrolló la misma había un inmenso letrero que decía:
“Papá, así como tu es Dios”
Mi historia familiar no dejó que experimente plenamente ese reflejo de amor que debió existir entre mis padres. No los juzgo, pero gracias a eso no deseo copiar aquello que no se dio sino lograr lo más perfecto que se debe dar en toda familia, el amor. Y este amor que se refleja a través de cada padre es el amor de Dios. Si no hemos experimentado este amor humano será entonces difícil sentir el amor de Dios.
Para lograr la perfección como esposos primero es necesario reconocer aquellas frustraciones que perturban nuestro ser, especialmente aquellas que se dieron en el entorno familiar donde crecimos. Al reconocerlas será fácil desterrarlas aunque el proceso sea doloroso y necesitemos tiempo y apoyo. Recuerda, que mejor apoyo que tu propia familia, sobre todo tu pareja. Pero quien nos abrirá las puertas para la verdadera plenitud de la felicidad familiar es el mismo Dios. Aquí viene esa necesidad de ver el reflejo del amor de nuestra propia familia para ver el amor de Dios.
Luis Antonio
jueves, 23 de julio de 2009
¿Necesitamos formarnos?
La respuesta es SI, necesitamos formarnos como padres. Comparto este "relato" con Mafalda, en la búsqueda de ser mejores padres, aprendiendo a serlo, vean por qué:



Porque nos ha tocado ser la figura que Dios necesita para que la familia sea el ámbito de formación de personas que transformen el mundo a la luz del Evangelio, convirtiéndonos en maestros en una escuela de amor donde se comparte las alegrías, las penas, anhelos y esperanzas, compromisos, etc., esa escuela es la FAMILIA, ámbito perfecto del desarrollo de los hijos, verdadera escuela de amor y virtudes.
Esposos y Padres
Soy esposo y padre, con la alegría de serlo y recordarlo cada mañana al despertar a lado de mi esposa e ir a ver a los hijos durmiendo todavía, contemplarlos, besarles sin despertarlos y decirles bajito que los "quiero mucho".
Junto a mi esposa Margarita tenemos la gracia de ser padres de Luciana y Piero, quienes alegran nuestra vivencia diaria, de alegrías o desencantos, responsabilidades y retos, de frustraciones a veces o logros los más.
Dios ha puesto este reto en nuestro proyecto familiar, de compartir esta vivencia con ustedes y llevarles el mensaje de amor de Dios, que seamos felices en nuestra vida haciendo felices también a quienes amamos desde esta "escuela de amor" que es la familia.
¿Se puede lograr esto?. Por supuesto que SI. Es cosa de proponernos con empeño, dejando de lado todas aquellas "frustraciones" que se esconden en nuestro corazón sutilmente, ser verdaderos esposos y padres. Te recuerdo que estas frustraciones no nos hacen ser felices ni menos nos permiten hacer felices a quienes amamos de verdad.
Esta es la razón entonces de este nuevo Blog, no uno más, sino un medio más para decir que la familia es el único ámbito perfecto del desarrollo de los hijos reconociendo esta tarea como noble, importante y sagrada.
Estaremos compartiendo de aquellos temas que esperamos nos hagan crecer como la FAMILIA FELIZ que Dios quiere hoy para nosotros.
