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martes, 10 de noviembre de 2009

Oración de los Esposos

joaquinyanaEsposos Joaquín y Ana, padres de Santa María

Señor haz de nuestro hogar un refugio de tu amor.

Que no haya ofensa, porque tú nos alientas.

Que no hay amargura, porque tú nos alientas.

Que no haya rencor, porque tú nos dar perdón

Que no haya desaliento, porque tú estás con nosotros.

Que sepamos marchar abrazados hacia Ti, en nuestro diario vivir.

Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.

Que cada noche nos encuentre con más amor de esposo.

Haz, Señor, de nuestras vidas una página llena de Ti.

Haz de nuestros hijos lo que Tú anhelas; ayúdanos a educarlos.

Haz que nos esforcemos en el consuelo mutuo.

Haz que hagamos del amor un motivo para amarte más.

Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.

Que cuando veamos el gran día de ir hacia tu encuentro, nos concedas hallarnos unidos para siempre a Ti.

Amén.

jueves, 17 de septiembre de 2009

La honestidad, un valor fundamental hoy en día

Hace unos días se me pidió averiguar quién o quienes habían realizado inscripciones en las paredes del colegio. El temor de los grupos y pandillas está presente en todo ambiente educativo en nuestra América Latina. Recordemos que ciertas inscripciones son símbolo de poder, propiedad, límites y demás.

Bueno, las indagaciones me llevaron a llamar a un grupo de estudiantes de secundaria, preguntamos, inquirimos. La respuesta: nosotros no fuimos, a pesar que son jóvenes que se identifican con un grupo en especial.

Cuál sería mi sorpresa cuando se acercan dos señoritas de otro grado y sección para decirme que ellas eran las “culpables” y creadoras de dichas inscripciones y que los jóvenes a quienes sindicábamos eran inocentes. Qué alegría saber que lo que venimos inculcando vamos ya cosechando, que podemos creer en los jóvenes, que los valores que cada día tratamos de propagar con el ejemplo se están haciendo realidad entre nuestros estudiantes.

El mensaje que a continuación comparto con ustedes es un relato que podemos compartirlo en cada momento con nuestros hijos y con todas aquellas personas a quienes amamos, para enseñar la importancia de la honestidad entre los hombres, donde el engaño y la mentira es lo malo y lo que jamás nos llevará a la felicidad y la verdadera libertad.

La honestidad

Se cuenta que allá para el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.

principe chino Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.

Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:

- ¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura. Y la hija respondió:

- No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones.

Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío:

- Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China.

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean costumbres, amistades, relaciones, etc.

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.

Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.

Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.

Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.

Aquella bella joven – la del vaso vacío - sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.

Entonces, con calma el príncipe explicó:

- Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles.

Si para vencer, estuviera en juego tu Honestidad, entonces pierde. Así, serás siempre un Vencedor

Estoy seguro que ambas jovencitas, mis estudiantes, vencieron muchas cosas con su honestidad. Sabían que recibirían una sanción, que irían a la Dirección, y que su nota de conducta no sería la más adecuada, pero más importante para ellas ha sido ser honestas consigo mismas y con la comunidad educativa a la cual pertenecen. Para mi, aplausos para ellas. Felicidades!!!!!!!!!!.

Compartamos este mensaje…

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

domingo, 23 de agosto de 2009

Lo que los hijos ven, los hijos hacen

En nuestra serie de videos que nos ayudan a reflexionar nuestro rol como padres de familia presentamos ahora “Children see, children do - lo que los niños ven, los niños hacen”.

Démonos cuenta que parte de nuestra forma de ser es legado de cómo fueron nuestros padres. La forma de llamar la atención, la forma de ser en casa, de compartir con la familia, de estar en la mesa al momento de almorzar.

Nuestros hijos ven lo que hacemos. Seamos cuidadosos, y no solamente en casa, sino en todo lugar. Seamos verdaderos padres que basados en los valores humanos construimos nuestro proyecto de vida y nuestro proyecto de familia.

Mucha de la forma de ser en casa, recordando aquel refrán “oscuridad de la casa candil de la calle”, se debe a las frustraciones que anidan en nuestro corazón debido a la falta de una verdadera comunicación entre la pareja y con los hijos.

Cuando preguntemos por qué del comportamiento de alguno de nuestros hijos, preguntemos primero que hemos estado haciendo en la última semana como esposos y padres, como persona o como cristiano si queremos relacionar un nivel más espiritual.

Compartamos este video a quienes creamos que también necesitan verlo…

Al ver el final del video me recuerda mucho de la violencia dentro del seno familiar que se vive en Perú y en todo el mundo. ¿Acaso no se podrá desterrar de nuestra sociedad la violencia familiar desde la misma familia?. Por supuesto que si. Logrando la de felicidad personal y familiar lograremos eso. Piénsalo. Antes de hacer algo piensa en tus hijos, que eres ejemplo máximo para ellos. No los defraudes.

Actividad:

  1. ¿Qué otro mensaje sacas de este video?

Que el Señor los bendiga y los guarde…

Luis Antonio

jueves, 23 de julio de 2009

¿Necesitamos formarnos?

La respuesta es SI, necesitamos formarnos como padres. Comparto este "relato" con Mafalda, en la búsqueda de ser mejores padres, aprendiendo a serlo, vean por qué:


¿Será esa la idea que tienen los hijos de sus padres?.

No estamos preparados para ser papás, esa es la frase recurrente que escucho en la Escuela de Padres. Hemos reconocido que necesitamos formarnos para ser mejores padres. ¿Por qué?

Porque nos ha tocado ser la figura que Dios necesita para que la familia sea el ámbito de formación de personas que transformen el mundo a la luz del Evangelio, convirtiéndonos en maestros en una escuela de amor donde se comparte las alegrías, las penas, anhelos y esperanzas, compromisos, etc., esa escuela es la FAMILIA, ámbito perfecto del desarrollo de los hijos, verdadera escuela de amor y virtudes.

Reflexionemos e interioricemos esto, para hacerlos propios, motor y motivo de nuestra vocación de ser padres de familia.

Luis Antonio